Vanina Oneto, a 25 años del nacimiento de Las Leonas: “La vida es en manada, es más fácil si una está acompañada”

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Vanina Oneto, exjugadora de Las Leonas y actual mánager de hockey en Boca Juniors (Fotografía Institucional: Valentina Mella).

El área rival era su sabana personal, su zona de caza predilecta, al acecho de los goles que le dieran la victoria a su manada. Anotadora letal, Vanina Oneto fue reconocida junto a sus compañeras por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, al conmemorarse 25 años del nacimiento de Las Leonas, la histórica denominación del equipo que surgió durante los Juegos Olímpicos Sídney 2000. El proyecto fue presentado por el diputado Pablo Donati.

Lejos de las canchas (o no tanto), la Bati del hockey nacional habló con Infobae sobre el significado de ser una Leona, sus medallas, la gloria en el paso del tiempo, los valores a transmitir en su rol como mánager en Boca Juniors y la comparación con Gabriel Batistuta.

-¿Qué significa para vos que la Ciudad de Buenos Aires te brinde este reconocimiento junto a tus compañeras?

-La verdad que es muy lindo recibir un homenaje, que nos convoquen y que se acuerden de aquel momento de Sídney 2000. A veces, nosotros lo naturalizamos un montón, pero fue un momento muy especial, tanto para nosotros como para todo el hockey y también para toda la Argentina. Tuvimos la suerte o la fortuna de que nos tocó estar a nosotras en ese momento y en este antes y después de la popularización del hockey. Que nos reconozcan porque Las Leonas siguen vigentes, siguen ganando cosas y siguen haciendo historia. Tuvimos la suerte de de ser las primeras con este nombre, eso es muy lindo.

-Te retiraste en 2004, en Rosario. ¿Cómo es que vivís la gloria y el hecho de ser un ícono con el paso del tiempo?

-Ni a palos lo vivimos así. Hoy te acordás de lo que hiciste o por ahí cuando te convocan para algo en particular de un evento o algo específico del deporte, que te sacan el currículum y las medallas y uno dice ‘Guau’. Mirás y decís ‘ni me acuerdo de todo esto’. Entiendo que fuimos y somos referentes del hockey. Que quizás tuvimos la fortuna de atravesar muchas pantallas de la tele, y que mucha más gente nos conozca. Pero vivimos una vida muy tranquila, con momentos o destellos de recuerdos del pasado, pero muy lindo. Vivimos una vida normal y tradicional, vamos por la calle tranquilas.

Parte del histórico plantel de Las Leonas, presentes en La Legislatura (Créditos: LegisCABA/Valentina Mella).

-Ahora estás como mánager de Boca. ¿Qué valores tratás de enseñarles a las chicas desde tu rol?

-De las Leonas estamos tres en Boca. Jorgelina Rimoldi es la entrenadora, Mariela Antoniska es la asistente y entrenadora de arqueras. Cuando surgió este proyecto y hubo convocatoria, justo con esas tres que nos conocemos de toda la vida, no fue ni necesario hablar qué era lo que queríamos inculcar o hacer, porque es lo que vivimos y lo que transitamos casi quince o veinte años juntas. Entonces, es lo que aprendimos en nuestros clubes, en nuestras familias y en las Leonas, que es respeto por uno mismo, hacia el rival y la autoridad, compromiso, lealtad y ética.

Obviamente, es aprendizaje constante. Uno trata de bajar esos valores, de enseñar que termina siendo un juego. A los padres y a la gente que se acerca que no es del palo del hockey también para que vea, que intentamos que sea un juego competitivo. Pero, por sobre todo respetando.

-Después de todo un gran proceso y un camino recorrido, ¿tenés todas tus medallas exhibidas?

-En realidad no tengo ni idea, están en algún cajón guardadas y tengo que salir a buscarlas. Cuando nos juntamos con las chicas, nadie habla de medallas o copas, hablamos de anécdotas y nos divertimos encontrando momentos vividos en el pasado. Algún momento triste, divertido, feo, alguna que se cayó, alguna que se golpeó, cosas de pasillo de hotel. Nos acordamos más de eso que el ‘te acordás cuando hicimos el gol en…’. Quizás con un video nos reímos de otra situación, pero no vivimos jamás pensando en las medallas, en lo que se ganó y en lo que se perdió. Y porque lo que queda es lo otro, es el camino que uno recorrió.

Las Leonas, incluyendo a Vanina Oneto, celebran su medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, un hito para el hockey argentino.

-Imagino que los entrenamientos los recuerdan.

-Nos acordamos de los entrenamientos de (Luis) Barrionuevo, que eran durísimos. De eso nos acordamos todo, cómo nos sentíamos y cómo lo odiábamos. O los entrenamientos de Cacho (Vigil), que era estar en las charlas, los análisis y los videos. Pero la parte deportiva de hockey, no.

-¿La anécdota más fea y la más linda que te dio el hockey?

La más fea termina siendo parte de los aprendizajes. Cuando en el mundial del 2002 me rompo la mano a los cuatro minutos, de un bochazo. Fue un momento muy difícil que me llevó mucho tiempo procesar y aprender de esa lección. Y más lindo tengo varios, pero esa noche de Sídney 2000, la que decidimos usar la camiseta, para mí es la más linda de todas.

Vanina Oneto celebra junto a sus compañeras, en Sídney 2000 (Photo by Ross Land/Getty Images).

-En lo personal, ¿cómo te tomaste la comparación con Gabriel Batistuta?

Para mí era un orgullo enorme. El hockey ni siquiera estaba tan popularizado en esa época y él era el máximo referente que uno podía tener en lo deportivo, era el 9 de la selección de fútbol. Y Bati hacía goles, yo hacía goles, me copaba. La BatiGol me encantaba. Un orgullo enorme que me compararan con él. Nunca lo conocí.

-¿Todavía no se cruzaron?

-Jamás. Pero creo que iba más allá de los goles, también en la actitud de guerra y de ir a buscar las pelotas. Para mí, era el mejor apodo que tenía.

La icónica jugadora de Las Leonas, Vanina Oneto, grita un gol en los JJOO Sidney 2000.

-¿Qué es ser una Leona?

Ser una Leona en nosotras es un estilo de vida. Todas somos Leonas por la forma en que vivimos. Más allá del nombre, es la actitud con la que encarás las cosas. Aprendimos a pelearla siempre, que hay buenas y que hay malas, que hay que saber levantarse y volver a pelear, que uno no tiene que pelear sola, que la vida es en manada, con estas amigas, con las otras del club, con la familia, con quien fuera, pero que la vida es en manada y que es más fácil si una está acompañada. Y que los objetivos se ponen altos, lejos a veces, pero que con mucha actitud hay que ir por ellos y buscar la mejor versión de cada uno. Siempre rugiendo.

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