
El destino de Lázaro Bainotti estaba cantado. Hijo de Mariano Bainotti, ex corredor de TC 2000, Rally y Fórmula Súper Renault. Nació y se crio en una meca del automovilismo argentino como lo es Córdoba. Vive cerca del complejo Pro Racing, donde hace casi tres décadas se construyen autos de carrera. Giró por primera vez en un auto de Fórmula con 12 años en la pista de Oreste Berta, en su Fortaleza de Alta Gracia. Corre en Estados Unidos desde los 13 y el pasado 13 de julio cumplió 15. Recibió la licencia internacional y afirman que será el próximo argentino en la Fórmula 1.
El adolescente de Villa Carlos Paz, descubrió que su padre había sido corredor por los saludos de los vecinos y conocidos que se cruzaban con su padre en la calle. “Todos venían y pasaban por la calle y le decían: ‘Hola Mariano, ¿y las carreras?’. Y yo le decía: ‘¿Qué carrera?’ Hasta que me contó”, recuerda en diálogo con Infobae.
El primer contacto directo de Lázaro con la adrenalina del automovilismo fue a los ocho años. Se produjo en el Pro Racing, cerca de su casa. Allí manejó un karting de alquiler y encontró una sensación que después trasladó a los monoplazas. “Una vez fui a andar un karting de alquiler acá al frente de mi casa y desde ese día me gustó”, relata. Luego llegó un karting propio, de tamaño reducido, y sus primeras competencias. “Mi papá me compró un karting chiquitito y ahí empecé a los diez años”.
Las primeras carreras fueron fuera de Córdoba. “La primera vez que compramos el karting ya fuimos a competir a Villa Mercedes. Hicimos un par de carreras. También fuimos a la Rotax. Cuando tuve un poco más de experiencia en Buenos Aires, pude ganar ahí todo”, afirma. En la Gran Final de Rotax, una de las competencias relevantes del calendario argentino, terminó segundo por la suma de puntos, pese a haber cruzado primero la meta en pista.

Luego Bainotti dio el salto y probó por primera vez un auto de Fórmula con 12 años recién cumplidos, la misma edad con que lo hizo Franco Colapinto en un Fórmula 4 Sudamericana en Autódromo de El Pinar, en Uruguay. El cordobés tuvo su bautismo en autos en La Fortaleza, el complejo de Oreste Berta en Alta Gracia, uno de los máximos constructores y preparadores de Argentina. “Fue La Fortaleza de Oreste Berta con un Fórmula Plus. Vino Oreste y nos saludó. También conocimos a sus hijos. Fue un auto inventado, no es un chasis Crespi ni un Tito, es un JLS, así se llama. Es un auto que en realidad es una copia de un Fórmula 3 sudamericana, nada más que hecho versión Fórmula Renault”, relata.
Durante algunos meses realizó ensayos con ese monoplaza y poco después tuvo la oportunidad de competir. Su estreno llegó en la Fórmula Cuyana, un campeonato zonal que reúne a pilotos de la región y que en ese momento le abrió una puerta a través de carreras de exhibición con apenas 12 años. Bainotti ganó la primera competencia de esa modalidad y quedó habilitado para disputar otras tres fechas. Corrió en San Luis y en San Martín, Mendoza, frente a rivales de mayor edad y con experiencia en categorías nacionales. “Fui a la primera carrera de exhibición y la gané. Desde ahí me dejaron correr las otras tres”, afirma. “Corrí contra Lautaro Campione, Nicolás Palau y Nicolás Vicino, que luego corrieron en categorías nacionales″, asevera. Sobre aquella primera experiencia sobre un monoplaza subraya que “acelar un karting no da miedo. En cambio, en un Fórmula Renault, venir en San Martín a 200 km/h y tener que doblar a fondo fue lo que más me llamaba la atención”.
El desarrollo de Bainotti también tuvo una escala fuera del país. A comienzos del año pasado inició su campaña en Estados Unidos, donde corrió en FARA, un certamen regional de monoplazas y fue ganador con 14 años. Luego obtuvo la autorización para ingresar a la Fórmula 4 estadounidense.
El cordobés dimensiona esa experiencia a partir de la edad de sus competidores. “Mis rivales son todos chicos más grandes”, explica. “En Estados Unidos no debe haber más de tres chicos de mi edad corriendo. Los que son de mi edad recién ahora están empezando en FARA. Yo ya estoy en el campeonato nacional”.

El cordobés sigue los pasos de Max Verstappen en su etapa previa a la Fórmula 3 Europea. El cuatro veces campeón mundial -ya bajo el ala de Red Bull-, corrió en F4 estadounidense porque aún no le daban la licencia FIA para correr en autos. Cabe recordar que con 16 años se subió por primera vez a un F1. “Verstappen corrió un par de carreras, en la misma Fórmula 4 que yo”, señala. “Están las cámaras a bordo de las pistas que corrí yo y que también corrió Verstappen”.
El calendario estadounidense todavía le ofrece una definición pendiente. Tiene posibilidades de competir por el campeonato general y mantiene una ventaja en la clasificación de novatos. Sin embargo, la planificación para 2027 puede condicionar el cierre de su temporada. “Tengo chance para el campeonato general, pero no creo que vayamos por el campeonato”, anticipó. La última fecha del test sería en octubre (aún no está confirmado) y coincide con los días previstos para probar un auto de Fórmula 4 Italiana, por lo que el equipo priorizaría esa instancia. “Yo creo que en Rookie ya venimos con bastante diferencia”, explica.
Sobre su estilo de manejo, cuenta que “es muy suave. Yo creo que es como a mi papá también le decían eso, según lo que me cuenta. Pareciera que voy en cámara lenta, porque apenas muevo el volante. Aunque también soy un poco agresivo, cuando te alcancé, me tiro a pasar como un condenado”.
La combinación entre control y ataque aparece como uno de los aspectos que intenta desarrollar en sus pruebas. En la actualidad gira con un Fórmula 3 Sudamericana de su padre en el Autódromo Oscar Cabalén de Alta Gracia, cerca de Córdoba, un vehículo con mayores prestaciones que los monoplazas que condujo durante sus primeras carreras. Se trata de un monoplaza de fibra de carbono, con un motor Berta de 240 caballos y caja en H, un sistema de transmisión que nunca había experimentado. Algunos afirman que hizo el récord en el circuito chico (2.300 metros) en estos ensayos.

Su hoja de ruta contempla una temporada completa en Europa. “La idea es el año que viene hacer la temporada de Fórmula 4 italiana”, anticipa. La licencia internacional que recibió del ACA el 13 de julio, día en que cumplió 15 años, constituye un requisito para ese recorrido. “El sueño es llegar a la Fórmula 1 y ser campeón″, afirma.
A propósito, este medio también habló con su manager, Eduardo Ramírez, quien llevó a la F1 a Esteban Tuero y Gastón Mazzacane. “Estaba retirado y Lázaro me volvió a la actividad. Es un distinto. Lo que vi en él no lo vi nunca: tiene mucha sensibilidad, es muy rápido, se adapta a cualquier auto y es ganador. Me hace acordar a Fernando Alonso en sus inicios. Para mí es el futuro argentino en la F1″, destaca el empresario. También pudo saberse que en la prueba que hará sobre un Fórmula 4 habrá dos reclutadores de academias de equipos de F1 que están interesados en Bainotti.
Su actividad se complementa con un régimen escolar adaptado a deportistas. Asiste a un colegio ubicada en el Estadio Mario Alberto Kempes, en la ciudad de Córdoba, donde cursan atletas de alto rendimiento de distintas disciplinas. “Es un colegio muy lindo y ahí te dejan más faltas. Ya tengo como 40 en lo que va del año. Hay clases que se hacen por Zoom. Las profesoras son piolas. Tengo como compañeros a nadadores, jugadores de fútbol, hay de todo”.
Asegura que aprovecha las horas libres fuera de la escuela para sostener una preparación específica. “Le dedico casi todo el día al automovilismo”, subraya. El entrenamiento incluye gimnasio, bicicleta, trote y prácticas prolongadas en el simulador. “Desde que me desocupo, a las seis de la tarde, hasta las diez u once de la noche estoy siempre en el simulador”, detalló.
Fuera de los circuitos, el automovilismo también domina sus conversaciones y su tiempo libre. No sigue el fútbol y no identifica un hobby ajeno a los motores. Sí reserva un lugar para el entrenamiento y para las comidas familiares: su plato preferido es el salmón con tortilla de papa que prepara su abuelo.
Aunque su prioridad es avanzar en monoplazas, Bainotti no limita su interés a la F1. “Me gusta el Campeonato Mundial de Endurance (WEC), las carreras de 24 horas, los GT3, los hypercar, el IndyCar y el rally. Todo lo que sea un auto me gusta”, cuenta.
Esa amplitud se refleja en sus referentes. El primero es Juan Manuel Fangio. De hecho visitó el museo de Balcarce para conocer los autos que condujo y la dimensión de su carrera. Bainotti destaca que el quíntuple campeón mundial obtuvo cuatro de sus títulos con cuatro marcas diferentes. “Me parece un maestro, como le dicen en Europa. Fue el único que fue campeón con cuatro marcas”, expresa sobre el Chueco.
También sigue a Verstappen y tiene una preferencia marcada por Michael Schumacher, a quien valora por su forma de entrenar, su competitividad y su capacidad para afrontar las carreras. “Me gusta la frialdad y la competitividad que tenía”, explicó sobre el alemán. “A mí me gusta mucho más Schumacher que Senna”.
Entre los pilotos argentinos de la actualidad, menciona a Franco Colapinto como una referencia y como una figura que amplió la visibilidad de las categorías formativas. “Es un gran piloto para llegar a Fórmula 1. Nos está abriendo las puertas a muchos pilotos pequeños”, destaca. “Ahora que Franco se subió al F1, todos quieren F1”, considera.

Aunque como explicó no todo es F1 y busca lograr uno de los máximos hitos: “Yo creo el sueño más grande que tendría es ganar la Triple Corona”, sostiene. El desafío implica vencer en el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans, algo que solo logró el inglés Graham Hill. Esa máxima aspiración del cordobés muestra su romanticismo por la actividad.
Lázaro Bainotti asoma como una de las máximas promesas del automovilismo argentino. El cordobés se toma todo de manera descontracturada. De momento es un adolescente de 15 años que se divierte corriendo en autos. Ya llegará el momento de las presiones y el estrés, el de la F1. El tiempo lo dirá.



