Cuando terminó el partido, la conversación fue mucho más allá del resultado. En las redes sociales aparecieron homenajes, mensajes de despedida y una sensación compartida de que se había cerrado una etapa. Al mismo tiempo, comenzaron a circular distintas teorías para explicar la derrota, desde supuestos conflictos internos hasta versiones sin sustento sobre decisiones arbitrales. Antes incluso de que Lionel Messi hablara sobre su futuro, millones de argentinos parecían estar procesando una misma idea: la posibilidad de haber visto por última vez al capitán en un Mundial.
Para el psicólogo Sebastián Saravia (@psicoalpie), esa reacción tiene una explicación que trasciende el fútbol. Durante su participación en Infobae a la Tarde, sostuvo que el vínculo construido con Messi durante los últimos 20 años activa mecanismos emocionales muy similares a los que aparecen frente a una pérdida significativa. “Sí, efectivamente hay que hacer un duelo, eso es innegable”, afirmó, aunque aclaró que no se trata de un duelo por la figura del futbolista en sí misma, sino por lo que representa para quienes crecieron acompañando su carrera.

Según explicó, la despedida de Messi de los mundiales puede entenderse incluso como una pérdida amorosa. “Son veinte años; es más que una relación”, resumió. Esa comparación no apunta solamente a la intensidad del afecto, sino al tiempo compartido. Desde su debut en la Selección mayor en 2005, varias generaciones atravesaron buena parte de sus propias vidas siguiendo cada torneo, cada final perdida, las críticas, la consagración en la Copa América y el título en Qatar. En ese recorrido, el capitán dejó de ser únicamente un deportista para convertirse en un punto de referencia emocional.
Esa identificación, explicó Saravia, tiene un correlato conocido en psicología. Messi ocupa para muchas personas el lugar del “ideal del yo”, una figura con la que se construyen aspiraciones e identificaciones. Por eso, aceptar que una etapa de su carrera puede haber terminado también obliga a reconocer que el tiempo pasó. En otras palabras, el duelo no es solamente por Messi: también es por una parte de la propia historia.
Ese marco permite entender otra de las reacciones que aparecieron inmediatamente después de la eliminación: la necesidad de encontrar una explicación extraordinaria para lo ocurrido. Durante el programa, Manu Jove observó que rápidamente comenzaron a multiplicarse hipótesis que atribuían la derrota a conspiraciones o conflictos ocultos, como una forma de evitar aceptar el resultado deportivo.
Saravia coincidió con esa lectura y señaló que las teorías conspirativas suelen funcionar como un mecanismo de defensa. “La cuestión de la teoría conspiranoica es una de las claves para evitar el duelo; nos quedamos en la etapa de negación”, explicó. Se trata, según describió, de la primera fase de un proceso normal de elaboración de una pérdida, en la que las personas buscan explicaciones que les permitan amortiguar el impacto emocional de aquello que todavía no logran aceptar.
En ese contexto también cobró relevancia la palabra de Roberto Fabián Ayala, ayudante de campo de Lionel Scaloni, quien salió a desmentir las versiones que circulaban sobre supuestos problemas internos en el plantel. “Ha habido un equipo que te ha superado y listo. No hay que buscar más. Hay que hablar simplemente de fútbol”, sostuvo. Para Saravia, esa mirada refleja una de las características que definieron al ciclo del actual cuerpo técnico: privilegiar los hechos por encima de las especulaciones y aceptar que, en el deporte de alto rendimiento, también existe la posibilidad de perder.
El psicólogo aclaró, de todos modos, que la negación no constituye un problema en sí misma. Al contrario, forma parte del recorrido habitual de cualquier duelo. La dificultad aparece cuando esa etapa se prolonga indefinidamente y la necesidad de encontrar culpables reemplaza la aceptación de lo ocurrido. “Si estamos hablando de meses y alguien sigue pensando que hay una conspiración, ahí sí me llama la atención”, señaló.

Lejos de presentar el duelo como una experiencia exclusivamente negativa, Saravia propuso entenderlo como la consecuencia natural de un vínculo profundo. “Si yo no estoy enojado porque perdí algo, me parece rarísimo. Si hay un duelo es porque también he amado”, resumió. La intensidad de la reacción, desde esa perspectiva, habla menos del fútbol que de la importancia simbólica que Messi adquirió para millones de argentinos.
Sobre el cierre de la conversación, el especialista introdujo un matiz que ayuda a comprender por qué el debate genera tanta incertidumbre. Messi todavía no anunció su retiro de la Selección y podría volver a vestir la camiseta argentina. Lo que parece comenzar a despedirse no es necesariamente su historia con el equipo nacional, sino su recorrido en los mundiales. “No es Messi con la Selección; es Messi con el Mundial”, explicó.
La diferencia puede parecer sutil, pero cambia el eje de la discusión. Porque el verdadero duelo no pasa únicamente por la ausencia futura del mejor futbolista argentino de las últimas décadas, sino por el final de una etapa que acompañó a toda una generación de hinchas desde la adolescencia hasta la adultez. Y, como ocurre con cualquier pérdida significativa, aceptar ese cierre lleva tiempo.
–
Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.
• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.
• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Fede Mayol y Facundo Kablan.
• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé.
• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica Mendelevich
Seguinos en nuestro canal de YouTube @infobae.



