La dura carta de UEFA, AFC y Concacaf contra Infantino en medio de la crisis política en FIFA: “La confianza se rompe por medio del engaño”

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El presidente de la FIFA, Gianni Infantino (Reuters/Maria Lysaker)

En otro capítulo de la crisis política en la FIFA tras el plan de Gianni Infantino de abrir a inversores privados una parte del negocio de los Mundiales, una carta conjunta de UEFA, AFC y Concacaf acusaron al presidente de la entidad de “engaño” y provocar una “pérdida de confianza”. El comunicado se produjo después de que el organismo retiró el proyecto y se disculpó por su manejo en medio de la definición de la Copa del Mundo en Norteamérica.

La ofensiva llegó cuando el plan FIFA Forward Enterprise (FFE) quedó sin efecto, pero más allá de esa resolución, su salida a la luz activó un conflicto interno entre las asociaciones miembro del ente que rige los destinos del fútbol en el mundo. El proyecto contemplaba una compañía valuada en USD 20.000 millones y la búsqueda de hasta 4.200 millones de dólares mediante la venta de una participación minoritaria a capitales privados.

El documento, que fue firmado por los presidentes de las tres confederaciones: Aleksander Ceferin (UEFA), Salman bin Ibrahim Al Khalifa (AFC) y Víctor Montagliani (Concacaf), sostienen que la disputa “no tiene que ver con el dinero” ni con decisiones ya adoptadas sobre los Mundiales o la distribución de recursos, sino con “la integridad del juego y la integridad de quienes son elegidos para liderarlo”.

Esta carta salió a la luz el día después de un nuevo comunicado de la FIFA, en donde se hizo hincapié en el respaldo a Infantino y criticaron “los intentos de socavar el mandato democrático”. La entidad sostuvo que el presidente “fue elegido democráticamente por las federaciones miembro de la FIFA y continúa ejerciendo su mandato”

Ese planteo alteró el mapa de poder dentro de la FIFA. Hasta ahora, la presión más abierta contra Infantino había sido encabezada por UEFA, mientras Asia y Concacaf mantenían una posición menos definida. Con esta dura carta, las tres asociaciones se alinearon en un cuestionamiento institucional a la conducción del presidente.

El presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, y el de la FIFA, Gianni Infantino, posan para una fotografía durante el evento. (REUTERS/Benoit Tessier/Archivo)

Uno de los puntos centrales del texto apunta a la explicación que Infantino y el secretario general Mattias Grafström dieron tras la reunión de crisis en Rabat, Marruecos, que se llevó a cabo la semana pasada. La FIFA admitió “errores” en el proceso de creación del proyecto FIFA Forward Enterprise y pidió disculpas por la forma en que impulsó la propuesta.

Para UEFA, AFC y Concacaf, ese reconocimiento es insuficiente. “Lo que el fútbol presenció fue una falla de criterio”, afirmaron en el comunicado. Además, las tres asociaciones que se sumaron para enviar esta carta añadieron que avanzar con una propuesta de esa magnitud “sin una consulta significativa” y con un calendario acelerado para las asociaciones miembro no fue un descuido, sino una conducta “destinada a limitar el escrutinio”.

La carta también objeta el contenido del plan retirado. Los firmantes sostienen que no alcanza con admitir fallas de procedimiento y que la FIFA debería reconocer que intentar vender una participación en el Mundial implicó “una profunda falla de criterio” y una ruptura de confianza con las instituciones a las que debe servir.

El reclamo más concreto se concentra en la investigación anunciada por el organismo. La FIFA informó que hará una revisión y presentará un informe ante su Consejo, pero las tres confederaciones exigen que el análisis sea independiente. “La administración de FIFA no debería desempeñar ningún papel en la revisión”, señalaron. Ese pedido parte de la idea de que una pesquisa interna no ofrece garantías de autonomía sobre los hechos que originaron la crisis. “Hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber apertura”, remarcaron las tres asociaciones en su publicación.

La reunión de urgencia en Marruecos quedó bajo cuestionamiento. Según remarcaron las tres confederaciones en su reporte, de acuerdo con la propia carta posterior enviada por la FIFA, no participaron miembros del Consejo ni representantes de las asociaciones nacionales, y solo estuvo presente un funcionario electo, mientras el resto pertenecía a la estructura ejecutiva.

“Esto no hace más que reforzar estas preocupaciones y representa una continuación del mismo patrón de conducta que nos trajo hasta este momento”, advirtieron. La frase más dura del documento fue todavía más lejos: “No es la conducta de un custodio del juego, sino de alguien que cree que el juego le debe responder a él”.

Victor Montagliani, titular de Concacaf (Anne-Marie Sorvin-Imagn Images)

La carta también tiene una dimensión electoral. Infantino busca un cuarto mandato en las elecciones de marzo de 2027 y, por ahora, no enfrenta a un rival confirmado. El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre. La aparición de un bloque integrado por UEFA, Asia y Concacaf modifica ese escenario si finalmente surge un candidato dispuesto a competir. El problema ya no es solo quién rechazó el FFE, sino quién conserva la confianza necesaria para seguir al frente de la organización.

Es importante recordar que África respaldó por unanimidad a Infantino, lo mismo que realizó la Conmebol, que también apoyó su candidatura aunque había rechazado el proyecto FFE. Sumado a esto, Argentina y México expresaron públicamente su apoyo al dirigente que hoy ocupa la presidencia de la FIFA. El mensaje final de las tres confederaciones fue que la crisis no terminó con el retiro del proyecto ni con el pedido de disculpas. “El liderazgo en el fútbol no es una posesión”, escribieron. “Es un deber de servicio a la familia del fútbol que le confió esa responsabilidad”.

La carta de UEFA, AFC y Concacaf contra Infantino:

Querida Familia del Fútbol:

El fútbol es la mayor pasión compartida del mundo. No pertenece a ningún individuo ni a ninguna institución.

Pertenece a los jugadores, los aficionados, los clubes, las Asociaciones Miembro y a toda institución encargada de salvaguardar su futuro.

Es en ese espíritu, como Confederaciones que representamos a nuestros miembros, que hoy hablamos colectivamente.

El crecimiento de la última década ha sido real. Pero ese progreso nunca fue obra de un solo individuo. Fue el producto de la FIFA, las Confederaciones, las Asociaciones Miembro y las miles de personas que dedican sus vidas al juego.

Los torneos ampliados, la adjudicación de las Copas Mundiales de la FIFA 2030 y 2034, la distribución de recursos a las asociaciones. Estos fueron logros compartidos, acordados en conjunto, materializados en conjunto.

Esto no tiene que ver con el dinero. Las Confederaciones ya han solicitado la distribución responsable de las vastas reservas existentes de la FIFA para seguir fortaleciendo la inversión en el desarrollo de las Asociaciones Miembro.

Tampoco se trata de que alguna Asociación Miembro pierda el apoyo que ha ganado, a pesar de los intentos de sembrar temor dirigidos a nuestra membresía para sugerir lo contrario. No se trata de replantear la expansión de las competiciones, las asignaciones de la Copa Mundial ni de ninguna otra decisión alcanzada colectivamente. Esas decisiones se tomaron en conjunto, y deben permanecer.

Esto trata de algo más fundamental: la integridad del juego y la integridad de quienes han sido elegidos para liderarlo.

El liderazgo en el fútbol no es una posesión. No se trata de mantener —o exigir— el poder para sí mismo. Es un deber de servicio a la familia del fútbol que confía en él.

Cuando la confianza se rompe por medio del engaño, cuando un individuo se antepone al colectivo que le otorgó autoridad, ese deber ha sido abandonado.

La reciente carta de la FIFA a sus Vicepresidentes y a las 211 Asociaciones Miembro reconoce que se cometieron errores durante el proceso. Trata esto como un fallo de comunicación, cuando el fútbol fue testigo de un fallo de criterio. Una propuesta presentada bajo una línea de tiempo comprimida, sin una consulta significativa y enviada justo antes de la fecha límite, antes de que las Asociaciones Miembro pudieran revisar adecuadamente sus términos, no es producto de un descuido: es producto de un diseño destinado a limitar la supervisión.

No se reconoció que la propuesta en sí era intrínsecamente errónea. Sigue sin haber un reconocimiento de que intentar vender una participación en la Copa Mundial de la FIFA fue un profundo error de criterio: no solo un fallo procedimental, sino una ruptura fundamental de confianza con las mismas instituciones a las que la FIFA existe para servir.

La FIFA también se ha comprometido a presentar un informe completo sobre estos eventos al Consejo de la FIFA, fallando una vez más en reconocer que una gobernanza adecuada ante semejante falta de criterio requeriría que esa revisión fuese realizada por un tercero totalmente independiente, y no por la propia FIFA, su personal ni ninguna parte involucrada en el fútbol. La administración de la FIFA no debe desempeñar ningún papel en la realización de la revisión.

Según correspondencia previa, todos los documentos y registros relevantes deben ser preservados conforme a la comunicación de la UEFA sobre preservación de documentos.

La propia carta de la FIFA también confirma que solo un funcionario electo estuvo presente en la reunión de liderazgo en Marruecos. Ningún miembro del Consejo de la FIFA ni Asociaciones Miembro fueron invitados a participar. Solo el comité de gestión, compuesto por altos funcionarios empleados por la FIFA, estuvo presente.

Esta reciente reunión, en la que un número selecto de miembros del comité de gestión de la FIFA —no el pleno comité— fue convocado al extranjero, en lugar de que el liderazgo se desplazara a Zúrich para dirigirse al corazón de la FIFA, su personal, solo refuerza estas preocupaciones y representa la continuación del mismo patrón de conducta que nos ha traído a este momento. No es la conducta de un custodio del juego, sino de alguien que cree que el juego le debe rendir cuentas a él.

Hay silencio donde debería haber rendición de cuentas, distancia donde debería haber apertura.

Estas no son las cualidades que el fútbol merece en su liderazgo. Por eso hemos asumido esta postura: no a la ligera y no solos, sino juntos, y por deber con el juego que servimos.

La fortaleza del fútbol siempre ha sido su unidad. Pedimos que esa unidad se respete ahora, por un liderazgo que sirva al fútbol, y no que busque dominarlo.

Atentamente,

SALMAN BIN IBRAHIM AL KHALIFA (Presidente de la AFC)

VICTOR MONTAGLIANI (Presidente de Concacaf)

ALEKSANDER CEFERIN (Presidente de la UEFA)

DATUK SERI WINDSOR JOHN (Secretario General de la AFC)

PHILIPPE MOGGIO (Secretario General de Concacaf)

THEODORE THEODORIDIS (Secretario General de la UEFA)

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