La cruda revelación de una figura de Argentina sobre los motivos de la dolorosa eliminación del Mundial 2002: el aprendizaje para Scaloni

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Pablo Cavallero recordó la dura eliminación de Argentina en el Mundial 2002 y apuntó contra la preparación física del equipo de Marcelo Bielsa en Corea-Japón, al tiempo que trazó un puente con el cuerpo técnico actual de Lionel Scaloni, que comparte integrantes con aquel plantel.

“Creo que nosotros llegamos muy sobreexigidos”, arrancó sin rodeos el ex arquero de Vélez, Espanyol y Celta de Vigo, entre otros clubes. “El afán de quererte poner diez puntos en la previa, porque fuimos la primera selección que llegó a Corea-Japón para adaptarse. Y llegamos como llegan estos chicos, de temporadas muy largas, con desgaste. Más los jugadores, no tanto los arqueros. Creo que nos pasamos un poco de vueltas buscando la mejor versión individual y colectiva“, expresó en una nota con DSports Radio.

La selección argentina llegó al torneo asiático como una de las candidatas al título, pero quedó eliminada en la fase de grupos tras una derrota ante Inglaterra (0-1) y un empate frente a Suecia (1-1) que selló su suerte. Fue la primera eliminación en primera ronda desde 1962 y, según el propio Cavallero, el equipo ya daba señales de alarma antes de que comenzara la competencia.

El arquero atajó en los 3 partidos del Mundial 2002

Nosotros jugábamos partidos amistosos, de entrenamiento, contra equipos de primera o segunda de Japón y nos costaba muchísimo ganarles, porque el equipo estaba desgastado. No tenía esa fluidez de pasarse la pelota, esa frescura a nivel individual y colectivo. Nosotros ya veíamos que el equipo no estaba, que no se encontraba, no nos encontrábamos sincronizando los movimientos de los que tenían la pelota con los que picaban al vacío o para mover la pelota desde el fondo».

El relato más contundente del ex arquero de 52 años tuvo como protagonista al ex defensor Roberto Ayala, quien se lesionó en un entrenamiento días antes del debut ante Nigeria y no pudo disputar ni un minuto del torneo. “El Ratón Ayala se lesionó un viernes a la tarde antes de jugar un domingo al mediodía, cuando ya la semana estaba acabada. Estaba terminada. Por hacer dos ejercicios más, se termina lesionando“, recordó sobre quien es actualmente uno de los ayudantes de Scaloni en la Albiceleste.

Mundial 2002: el arquero Pablo Cavallero durante uno de los amistosos previos a la cita con un equipo de Japón (Fotobaires)

Para el exarquero del Celta de Vigo, esa situación ilustra un problema de gestión que va más allá del caso puntual. “A veces es la inteligencia emocional que tiene que tener el técnico y el cuerpo técnico, de decir fulanito está en 6 puntos, 7 puntos, vamos con esto. Porque esos tres puntos no los va a subir en cinco o seis días del entrenamiento. Un pique más te hace desgarrar“.

En esa línea, fue claro en su diagnóstico: “Si te desgastas queriendo entrenar, poniéndote la puesta a punto en el primer partido, creo que puede ser contraproducente”. Y completó: “Hay que tratar de maquillar un poco la situación de cada uno, saber las debilidades de cómo están en la enfermería con el médico y a partir de ahí armar una táctica para hacer el mejor equipo posible”.

El defensor y el delantero entrenando en Corea-Japón (Fotobaires)

Lo que hace que el análisis de Cavallero tenga resonancia directa con el presente es que varios de los protagonistas de aquella debacle de 2002 hoy forman parte del cuerpo técnico de Lionel Scaloni. Pablo Aimar, Roberto Ayala y Walter Samuel eran jugadores de ese equipo de Bielsa, y los tres son hoy asistentes del seleccionador campeón del mundo.

“El cuerpo técnico que estaban todos, menos Scaloni, estaba Aimar, Ayala y Samuel”, señaló el exarquero, quien subrayó que esa experiencia traumática debería traducirse en una lectura más inteligente del estado físico del plantel. La tecnología disponible hoy, además, da herramientas que en 2002 no existían: “Hoy con toda la tecnología que tienen pueden tener una prevención de riesgo de lesión, pero no pueden especular o proyectar con ‘en estos días los pongo diez puntos’ porque eso no va a pasar“.

Esa misma tensión entre el riesgo de lesión y la necesidad de mostrarse la describió Cavallero al hablar de los jugadores que hoy pelean un lugar en la lista. “El futbolista lo vive con tensión porque sabés que entrenando te podés llegar a dejar afuera una pequeña lesión, un esguince, aunque sea leve, de la competición. A la vez, quizás, en algunos puestos se están jugando la titularidad y no podés ir a medias. Cada uno juega su partido tratando de mostrar las mejores cartas a ver si se puede hacer una camiseta en el once inicial».

La formación de Argentina antes del partido contra Inglaterra en el 2002 (Fotobaires)

Sobre la situación de Emiliano Dibu Martínez, quien sufrió una fractura en el dedo anular de la mano derecha durante el calentamiento previo a la final de la Europa League con el Aston Villa, Cavallero habló desde su propia experiencia. En las Eliminatorias 2006, el día anterior a un Argentina-Colombia, un sparring le pisó la mano y le fracturó un dedo. Jugó igual, infiltrado: “No la sentía bien la mano, no la sentía”.

El dolor de una lesión en la mano o en los pies son muy complicadas. También depende a qué altura del dedo se haya lesionado, qué parte de la mano haya tenido esta fractura. Te tenés que ir cuidando mucho. Debe estar todo el día haciendo tratamiento, poniendo hielo, tratando de evitar algún pelotazo de muy cerca que retrase la recuperación”. Y agregó: “Tiene muchísima personalidad y se debe estar cuidando para no retroceder”.

Martínez, según confirmó el propio jugador a los hinchas en el predio de concentración de Kansas City, llegaría a tiempo para el debut ante Argelia el 16 de junio.

Otro tramo de la charla lo ocupó en Santiago Beltrán, el joven arquero de River Plate que figura como sparring o cuarto arquero en la convocatoria de Scaloni para el Mundial 2026: “Tiene un futuro bárbaro, el arco de River es muy grande, tiene muchísima historia. Compite en el puesto con un jugador de selección como Armani. Ha sorprendido a todos”.

Pero Cavallero también le marcó el camino: “Tiene que ir creciendo constantemente porque es un arco que eso te exige en cada partido. Debe aprovechar estas situaciones para aprender y ponerlo en práctica en su club, en pequeños detalles que a veces el espectador no se da cuenta”.

Marcelo Bielsa y su ayudante Claudio Vivas antes de un partido de la selección argentina durante el Mundial de Corea-Japón 2002 (Fotobaires)

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