Jugó en Real Madrid y un Mundial con Brasil mientras ocultaba su alcoholismo: “Llegué a tomar 70 cervezas y 15 caipiriñas en un día”

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Marcelo, Roberto Carlos y Cicinho, los brasileños del Real Madrid (Getty)

El brasileño Cicinho reveló que con apenas 13 años inició un ciclo de consumo de alcohol que marcó gran parte de su carrera futbolística. En una cruda entrevista con el medio italiano La Gazzetta dello Sport, recordó que durante su época en la Roma batió el récord de tomarse 70 cervezas y 15 caipiriñas en un día. El antiguo lateral derecho explicó que el alcohol se convirtió en su método de evasión personal y le llevó incluso a hacerse 25 tatuajes bajo sus efectos, aunque admitió su fobia a las agujas.

Me autodestruí con el alcohol. Todo empezó cuando tenía 13 años, en una fiesta con amigos. Probé la cerveza y me enamoré de ella como si fuera una mujer. Cuanto mayor me hacía, más bebía. Llegaba a casa a las 5 de la mañana sin que mis padres se enteraran. Y al día siguiente estaba perfectamente, incluso podía entrenar. Cuando llegué a Botafogo en 2001, bebía 20 cervezas y 10 caipiriñas al día. A los 17 años, incluso empecé a fumar cigarrillos. Pero así era como veía el fútbol: quería llegar a la cima, ganar mucho dinero y divertirme. Cuando llegué al San Paulo y luego a la selección nacional, pensé que ya lo había logrado todo”, fue una de las primeras respuestas en la profunda nota.

Cicinho junto a Robinho en la selección brasileña (Reuters)

El año 2005 fue el boom en todo sentido: con San Pablo fue campeón del Campeonato Paulista, la Libertadores y el Mundial de Clubes. Además, en abril de ese año fue citado por primera vez a la selección brasileña y también ganó la Copa Confederaciones en vísperas de la Copa del Mundo en Alemania 2006 para la que sería convocado.

El Real Madrid desembolsó 6 millones de dólares y lo fichó en enero de 2006: “Me contrataron para ser el próximo Michel Salgado y pensé: ‘perfecto, ahora puedo irme de fiesta para siempre’. Me compré coches, ropa y organizaba fiestas en casa. Casi nunca salía porque en Madrid había paparazzi por todas partes. Así que bebía en mi villa con mis amigos. Siempre estaba en casa. Me acostaba a las 4 de la mañana y a las 8 ya estaba en el entrenamiento borracho. Antes de salir, me tomaba tres o cuatro cafés y me fumaba un paquete de cigarrillos para disimular el olor a alcohol. Y en en al cancha, también era muy bueno. Ni siquiera (el entrenador Fabio) Capello sospechaba nada».

Real Madrid compró a Cicinho por unos 6 millones de dólares y luego lo vendió en 8 millones de euros (Reuters)

El problema se hizo evidente al llegar a la Roma, que lo fichó en 2007 a cambio de 8 millones de euros. En Italia, Cicinho admitió que su primer examen médico reveló un elevado nivel de alcohol en sangre. Su vivienda en Casal Palocco se transformó en sede habitual de celebraciones que se extendían hasta la madrugada, aunque luego asistía puntualmente a los entrenamientos.

“En Roma batí un récord: 70 cervezas y 15 caipiriñas en un solo día. Además de dos paquetes de cigarrillos. Odiaba dormir, solo quería estar de fiesta en mi casa con mis amigos”, fue su confesión más fuerte. Uno de los que trató de encarrilarlo durante su época en la capital italiana fue Bruno Conti, por entonces director deportivo y también entrenador de la Loba.

Cicinho aseguró que está sobrio hace 14 años: hoy trabaja como comentarista y es pastor evangélico

Y tuvo otra confesión: “Me llevaba muy bien con (Luciano) Spalletti y jugaba mucho. Luego, en 2009, me volví a lesionar la rodilla y empecé a excederme de nuevo. Fue entonces cuando me di cuenta de que sufría de depresión, aunque no quería admitirlo en ese momento”. Además, contó que tenía un amigo que regenteaba gente en un restaurante en la playa y cerca de allí había una cancha de fútbol 7 en la que solía jugar hasta las 3 de la mañana con algunos fanáticos de la Roma con los que se terminó haciendo amigo. “Un día alguien me delató y la noticia llegó al club. Se enfadaron conmigo, pero para entonces mi contrato estaba a punto de terminar”, blanqueó. En la Roma permaneció cinco temporadas (con préstamos al San Pablo y Villarreal de España en medio) y ganó la Copa Italia en 2008.

Ahora reside en São Paulo y desde hace diez meses ejerce como pastor evangélico, además de desempeñarse como comentarista de televisión. Sobre su recuperación y los 14 años que lleva sobrio, remarcó: “Superé mi adicción gracias a mi esposa, Mary. En Roma, ella me llevó a la iglesia por primera vez. Cuando regresé a Brasil en 2012, comencé terapia con su ayuda. Hoy dirijo los servicios religiosos, hablo sobre la historia de Jesús y el año que viene oficiaré la boda de dos amigos brasileños en Italia. Creo profundamente en Dios: Él nos purifica del mal. Redescubrí el sentido de la vida y ahora soy feliz”.

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