El gasto público de Houston y Dallas en el Mundial 2026 genera debate sobre impacto fiscal

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Las sedes texanas enfrentan altos costos y escasa transparencia en los acuerdos con FIFA, mientras el retorno para las arcas públicas sigue en debate (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Copa Mundial de la FIFA dejará escasos beneficios económicos directos a Houston y Dallas, mientras los organizadores locales asumen cientos de millones en costos y la mayor parte de las ganancias queda en manos de la federación internacional de fútbol.

Texas se apoyará en subvenciones estatales y federales para cubrir gastos clave, aunque la opacidad contractual y el historial de estos eventos dejan dudas sobre el verdadero retorno para los contribuyentes.

Al analizar los antecedentes de grandes acontecimientos deportivos en Texas, se observa que el impacto económico directo para la región fue limitado en ocasiones anteriores.

Tras la celebración del Super Bowl de 2017, un informe oficial de la Contraloría del Estado de Texas concluyó que era “imposible” determinar si los contribuyentes recuperaron su inversión en el evento, según un análisis fiscal citado por The Texas Tribune. De hecho, la contabilidad oficial reflejó un déficit de USD 14 millones como resultado.

El evento en Houston dejó dudas sobre la rentabilidad para los contribuyentes, pese a la inyección de fondos estatales (REUTERS/Adrees Latif/File Photo)

Estas experiencias previas ganan relevancia ante la inminente llegada del torneo de la FIFA en junio y julio, para el que Houston y Dallas han aceptado financiar la seguridad, el reacondicionamiento de estadios y festivales para aficionados, sin recibir participación en beneficios fundamentales como ventas de boletos, concesiones, mercancía ni estacionamiento.

A diferencia de ediciones anteriores, la FIFA impuso restricciones que impiden a las ciudades generar ingresos por patrocinio corporativo a través de venta de entradas o suites, según la revisión contractual del diario.

Alan Rothenberg, ex presidente de U.S. Soccer y miembro del comité organizador de Los Ángeles para 2026, observa la asimetría de los acuerdos. Rothenberg señaló a The Texas Tribune que “todos firmaron un acuerdo sumamente desequilibrado”.

Al comparar con 1994, entonces las ciudades recibían una fracción de ingresos durante los partidos y la federación local cubría la seguridad, lo que permitía un saldo positivo. “Hoy, muchos miran el caso de Chicago —que rechazó las condiciones y renunció a ser sede— como una decisión sensata”, agregó Rothenberg.

Hace tres décadas, las ciudades anfitrionas accedían a ingresos directos durante la cita mundialista, una dinámica que cambió en la actualidad (ActionImages/REUTERS)

Los montos ocultos limitan la transparencia y dificultan el análisis fiscal

Las autoridades de Houston y Dallas solicitaron autorización al fiscal general de Texas para mantener en reserva los contratos con la FIFA, argumentando la necesidad de preservar su posición en futuras negociaciones.

Si bien una orden legal obligó a divulgar los documentos, el fiscal general permitió a las autoridades suprimir cifras clave, como el monto que la federación internacional pagará por el alquiler de los estadios.

Los contratos revisados por The Texas Tribune y Houston Chronicle revelan que las ciudades asumen casi la totalidad de los costes logísticos, mientras su margen para recaudar ingresos es mínimo.

Chris Canetti, responsable del comité organizador de Houston, explicó que la entidad sin fines de lucro bajo su dirección es “100% responsable de reunir los fondos necesarios para costear esos gastos”, incluyendo recursos de auspicios empresariales, los pagos que la FIFA realiza por el uso del estadio NRG y subsidios estatales y federales.

El recinto de Houston será epicentro del torneo, con remodelaciones financiadas por aportes públicos y privados (Thomas Shea-Imagn Images/REUTERS)

El fondo estatal para grandes eventos fue un mecanismo recurrente para facilitar la captación de competencias deportivas de alto perfil.

Para la cita mundialista, Texas proyecta destinar USD 65 millones de aportación federal solo para la seguridad en Houston, como parte de una inversión nacional de USD 625 millones en la Copa Mundial.

Además, el reembolso estatal a través del Major Events Reimbursement Program será fundamental para que Houston y Dallas no terminen con pérdidas, según el propio Canetti.

El resguardo de los partidos contará con recursos federales específicos, reflejando la magnitud del operativo requerido (REUTERS/Antranik Tavitian)

El fondo ya cubrió USD 21,9 millones en el Super Bowl de 2017, USD 23 millones en el Gran Premio de Fórmula 1 de Austin en 2019 y USD 31 millones para el mismo evento en 2021.

No obstante, informes de auditoría oficial advirtieron sobre la dificultad para acreditar que este esquema genere un verdadero retorno fiscal para los contribuyentes texanos, ya que el seguimiento se basa en proyecciones de incremento en impuestos por ventas, licores y otras actividades, sin conexión directa con la afluencia de visitantes foráneos o la magnitud específica del impacto.

En un análisis presentado para el año fiscal 2024 por la Contraloría del Estado de Texas, el portavoz del gobernador Greg Abbott, Andrew Mahaleris, citó un estudio que estima 840.000 visitantes no locales gastando más de USD 615 millones en Texas, lo que se traduciría en un impacto económico positivo superior a USD 1.200 millones.

Sin embargo, The Texas Tribune señala que el respaldo metodológico de estos datos quedó sin aclarar ante las solicitudes de información.

El consumo de productos durante el torneo alimenta estimaciones optimistas sobre recaudación impositiva, sin certezas sobre su alcance real (Reuters)

Discusión sobre el verdadero impacto local: proyecciones versus evidencia

El cálculo del beneficio real para Houston es complejo: los residentes locales que asisten a los encuentros simplemente trasladan un gasto habitual, sin agregar riqueza neta a la región.

Además, la celebración de la Copa Mundial podría obstaculizar otros eventos que atraen a visitantes externos y difícilmente el movimiento asociado con el torneo superará el aporte de sectores industriales como energía o manufactura, de acuerdo con Kelly Dowe, entonces director financiero de la ciudad durante el Super Bowl. Dowe explicó a The Texas Tribune: “No deja ganancias para la ciudad, en todo caso uno se conforma si logra equilibrar la inversión”.

Estudios promovidos por la FIFA, como el presentado junto a la Organización Mundial del Comercio y la consultora especializada en análisis económico de eventos deportivos OpenEconomics, estimaron un impacto de USD 47.000 millones en Estados Unidos, pero académicos como Victor Matheson, profesor en el College of the Holy Cross, rechazan tales magnitudes.

Matheson considera infladas esas cifras, ya que atribuirían “USD 5.000 a 7.000 de gasto por cada aficionado”, y define el informe como un material con finalidad institucional y sin revisión independiente.

Los estudios oficiales y académicos mantienen el debate abierto entre las expectativas de desarrollo económico y la falta de pruebas concluyentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

David Cuillier, director del Freedom of Information Project en la Universidad de Florida, remarca la falta de transparencia: “Resulta preocupante el nivel de secretismo con estos eventos financiados con fondos públicos”. Muchos aspectos permanecieron fuera de escrutinio, incluidos los acuerdos de patrocinio local, los privilegios fiscales concedidos a la FIFA y la planificación de pagos para la operación del evento.

Tras más de 40 grandes eventos desde 2015, las autoridades texanas siguen señalando la incapacidad de determinar un saldo positivo o negativo para la economía estatal.

De acuerdo con la documentación revisada por The Texas Tribune, las operaciones se estructuran para resguardar la confidencialidad en todo lo posible, exigiendo a los organizadores locales “hacer lo necesario para proteger esa condición” excepto si una ley local exige su revelación.

El fenómeno de disminución de precios hoteleros conforme se acerca la fecha del torneo indica, según el análisis del medio, que podría haber menos visitantes de lo previsto. La incertidumbre sobre los impactos netos se agrava por el flujo de gasto que, al concentrarse en la FIFA y entidades no locales, resta efecto multiplicador a la economía de Houston y Dallas.

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