El tenis se ganó el apodo de “deporte blanco” por sus históricos códigos de caballerosidad y respeto, valores que Bernard Tomic volvió a poner en tela de juicio con su actitud en los cuartos de final del ATP 250 de Los Cabos. El australiano exhibió una imagen desganada y sin capacidad de reacción frente al británico Cameron Norrie, quien necesitó apenas 50 minutos para imponerse por un contundente 6-1 y 6-0.
Tomic nació hace 33 años en Stuttgart, Alemania. Es hijo de John, de ascendencia bosnio-croata, quien trabajó como taxista antes de convertirse en su entrenador, y de Ady, biomédica de origen bosnio. Si bien nació en territorio alemán, se radicó desde muy pequeño junto a su familia en Gold Coast, una región costera ubicada al sur de Brisbane, Australia, donde comenzó a jugar al tenis a los siete años.
En la antesala del certamen mexicano, Tomic se consagró campeón del Challenger de Lincoln, aunque la semana siguiente cayó en su debut en Bloomfield Hills. Ya en la clasificación de Los Cabos comenzó a llamar la atención: tras superar la primera ronda, no se presentó a disputar el encuentro decisivo y, pese a ello, terminó ingresando al cuadro principal como lucky loser.
En su debut, Tomic, actual 171 del ranking mundial y ex número 17, derrotó al mexicano Juan Alejandro Hernández (498°), proveniente de la clasificación, por 6-1 y 6-0 en apenas 46 minutos. El encuentro se convirtió en el más breve disputado en el ATP Tour en lo que va de la temporada 2026.
En los octavos de final, el apellido Tomic volvió a ser noticia al vencer al ruso Karen Khachanov (26°), cuarto preclasificado del certamen, por 6-2 y 6-4. La victoria representó su primer triunfo frente a un jugador ubicado en el Top 30 del ranking desde que derrotó al italiano Fabio Fognini, entonces número 13 del mundo, en la final del ATP 250 de Chengdu 2018.

Antes del comienzo de su partido de cuartos de final frente al británico Cameron Norrie (39°), entrenado por los argentinos Kevin Konfederak y Facundo Lugones y reconocido, además, por llevar un tatuaje de Los Pumas, las expectativas estaban centradas en si Tomic podría regresar a una nueva semifinal tras 409 semanas (Chengdu 2018).
Para decepción de los presentes, el nivel que exhibió el australiano estuvo muy lejos del esperado. A lo largo del encuentro se mostró falto de intensidad, apático y sin capacidad de reacción. Lo que más llamó la atención fue su servicio, ejecutado casi sin despegar los pies del suelo y con una mecánica más propia de un jugador amateur que de un profesional del tour. Todo hacía suponer que arrastraba algún inconveniente físico, aunque Tomic nunca dio señales de estar lesionado.
A lo largo de su carrera, Tomic sufrió diferentes lesiones que le impidieron competir con continuidad. En 2014, tras retirarse en la primera ronda del Abierto de Australia frente al español Rafael Nadal, el australiano debió someterse a una cirugía de cadera. Con el paso de los años también arrastró problemas en ambas muñecas y en la zona abdominal. Pese a ello, conquistó cuatro títulos en el ATP Tour, consiguió ocho victorias frente a jugadores ubicados en el Top 10 del ranking mundial y acumula 189 triunfos y 185 derrotas.
Las controversias que acompañaron su carrera

La apatía que exhibió en Los Cabos no es un hecho aislado en la carrera de Tomic. El australiano acumula más de una década de episodios que lo ubicaron en el centro de la escena tanto por su comportamiento dentro de la cancha como por situaciones extradeportivas. En 2014 fue protagonista del partido más corto de la historia del ATP Tour al caer ante el finlandés Jarkko Nieminen por 6-0 y 6-1 en apenas 28 minutos y 20 segundos durante el Masters 1000 de Miami. Aquella tarde apenas ganó 13 puntos y el encuentro quedó registrado como el más breve del circuito masculino.
Las polémicas también alcanzaron a su entorno más cercano. En mayo de 2013, su padre y entrenador, John Tomic, fue detenido en Madrid tras propinarle un cabezazo al francés Thomas Drouet, quien se desempeñaba como sparring de su hijo, provocándole la fractura del tabique nasal. El episodio derivó en una condena judicial y en una sanción que le impidió acceder a los torneos organizados por el ATP Tour durante un prolongado período.
Lejos de dejar atrás las controversias, el australiano volvió a quedar en el centro de la escena en agosto de 2024 durante el Challenger de Santo Domingo. Tras caer en los cuartos de final frente al ecuatoriano Andrés Andrade por un doble 6-2, se negó a saludar a su rival en la red y, dos días más tarde, asistió a la final con el único objetivo de desconcentrarlo mientras enfrentaba al bosnio Damir Dzumhur. Se ubicó en la primera fila de la tribuna, cambió reiteradamente de lugar para permanecer cerca de Andrade, lo increpó durante el encuentro y hasta discutió con el juez de silla, una conducta que derivó en su expulsión del estadio ante la mirada del público.



