100 ultramaratones en 100 días: la increíble hazaña de un exrugbier que desafió una lesión cerebral

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El exjugador de rugby galés, de 44 años, encara el cierre de un reto de 100 días tras una lesión cerebral traumática en 2013 y prevé finalizar el 5 de septiembre (@DavidJackson)

Un exjugador de rugby galés que sufrió una lesión cerebral traumática durante un entrenamiento en 2013, está a punto de completar 100 ultramaratones en 100 días consecutivos para visibilizar el impacto de ese tipo de lesiones en el deporte. David “Jacko” Jackson, de 44 años, partió en mayo desde su hogar en el norte de Gales y prevé cruzar la meta en el Castillo de Caernarfon el 5 de septiembre, según informó el diario británico The Guardian.

El recorrido atravesó Escocia e Inglaterra y convocó a más de 700 personas de entre 8 y 80 años, que se sumaron en distintas etapas. El atleta utilizó siete pares de zapatillas y, lejos de llegar agotado al tramo final, declaró al medio británico: “Estoy emocionado por llegar al final y, con suerte, marcar una pequeña diferencia”.

Una carrera cortada por una convulsión en el campo de entrenamiento

David “Jacko” Jackson inició en mayo desde el norte de Gales una travesía por Escocia e Inglaterra que reunió a más de 700 acompañantes (@DavidJackson)

La trayectoria del exdeportista en el rugby profesional terminó de forma abrupta en 2013, cuando sufrió una lesión cerebral traumática y una convulsión durante una sesión de práctica. En los meses siguientes atravesó fatiga crónica, sensibilidad a la luz y dificultades cognitivas. Una vez recuperado, se orientó hacia el trabajo como entrenador de fuerza y acondicionamiento físico, y comenzó a interesarse en las técnicas de respiración y el atletismo de resistencia.

“Correr es bastante rítmico y, cuando la respiración funciona bien, también lo es. Es una forma excelente de entrenar mejores patrones respiratorios”, explicó en declaraciones recogidas por The Guardian. El atleta también encontró inspiración en los llamados “monjes maratonistas” de Japón, practicantes que recorren enormes distancias durante años como forma de disciplina espiritual.

La filosofía que guía el desafío privilegia la constancia por sobre la velocidad. “No se trata de correr rápido”, señaló Jackson. “Es más como la historia de la liebre y la tortuga: lento y constante, y repetirlo mañana.”

Una lesión en el día 14 estuvo a punto de frenar la travesía

Una molestia en la pierna en el Distrito de los Lagos lo obligó a cambiar el plan de dos maratones diarios y seguir con 50 kilómetros por jornada (@DavidJackson)

El plan original contemplaba dos maratones por día, pero una lesión en la pierna durante la etapa en el Distrito de los Lagos, al norte de Inglaterra, obligó a replantear la empresa. Para ese momento, en el día 14, el corredor acumulaba ya 26 maratones en 13 días. “Las ruedas se salieron. Estaba cojeando, llorando. Sentí que había defraudado a todos”, relató al diario británico.

Su esposa, Catherine Jackson, que cumple funciones de fisioterapeuta, nutricionista y coordinadora logística a lo largo de toda la travesía, lo convenció de continuar. La lógica adoptada fue simple: si podía moverse, seguiría un paso a la vez. La lesión cedió y el formato del desafío se ajustó: de dos maratones diarios pasó a un ultramaratón de 50 kilómetros por jornada.

La base de operaciones de la pareja es su casa rodante, donde preparan las comidas y bebidas del corredor. Mantener una hidratación adecuada resultó clave durante las olas de calor del verano. En el interior de la van, notas adhesivas con mensajes como “Elegimos nuestra actitud” o “El regreso más grande de todos” acompañan cada etapa.

Más de 700 corredores y conversaciones sobre lo que nadie suele decir

El exdeportista destina los aportes a Headway y Head for Change, organizaciones del Reino Unido dedicadas a lesiones cerebrales (@DavidJackson)

Jackson describió los vínculos generados durante la travesía como el mayor logro personal de la experiencia. “Cuando corrés al lado de alguien, la gente tiende a compartir mucho. Tantas personas tenían cosas que querían hablar”, indicó. Algunos participantes relataron historias de superación; otros contaron situaciones difíciles que aún atraviesan y para las que el running funciona como válvula de escape.

Catherine atribuyó esa apertura a la disposición de su marido a mostrarse vulnerable frente a los demás. “Otros parecen seguirle el ejemplo. Cuando él está bajo, alguien aparece con energía fresca o comparte una historia que lo mantiene en movimiento”, afirmó al medio londinense.

La iniciativa también persigue un objetivo de recaudación: los fondos obtenidos van destinados a Headway y Head for Change, dos organizaciones de Reino Unido especializadas en lesiones cerebrales. Más allá de la dimensión económica, el exjugador busca que el tema gane presencia pública, en particular en el ámbito del deporte de contacto.

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