La pesada broma que le costó una millonada a Paul Gascoigne: “Me obligó a comprarle uno nuevo”

0
3

Paul Gascoigne relató cómo su famosa travesura en Escocia pasó del humor al escándalo (REUTERS)

Paul Gascoigne es considerado uno de los futbolistas más talentosos que ha dado Inglaterra. Su capacidad para desequilibrar en el campo y su carisma fuera de él lo convirtieron en una figura tan admirada como polémica. Desde sus inicios en el Newcastle United, pasando por su brillante etapa en la selección inglesa y su paso por clubes como Tottenham Hotspur y Lazio, su carrera siempre estuvo marcada por un equilibrio inestable entre el genio futbolístico y la imprevisibilidad de su personalidad.

Durante sus 20 años de carrera, Gascoigne defendió los colores de nueve clubes en cuatro países y disputó 57 partidos con la selección de Inglaterra, dejando una huella imborrable en cada destino. En ese tiempo, el apodo Gazza se volvió sinónimo de travesuras y anécdotas, muchas de ellas relatadas por él mismo.

Específicamente, en su llegada al Rangers en 1995, que representó un capítulo especial. Ahí, Gascoigne vivió tres temporadas (1995-1998) llenas de éxitos deportivos y, como era de esperarse, de situaciones insólitas que amplificaron su fama de bromista. En Escocia, el inglés no solo conquistó títulos, sino que también dejó una serie de historias que, hasta el día de hoy, se siguen recordando en los pasillos de Ibrox.

Una broma que salió demasiado cara

Una de las anécdotas más recordadas de Gascoigne durante su paso por el Rangers tuvo como protagonista a su compañero Gordon Durie y al presidente del club. El propio jugador la relató años después, donde confesó cómo una de sus clásicas bromas terminó costándole una suma considerable de dinero. “Tuve que comprarle un auto nuevo a Gordon Durie. Puse dos truchas en su coche después del entrenamiento, y el olor fue tan insoportable que el presidente me obligó a comprarle uno nuevo”, explicó el inglés a FourFourTwo.

Lejos de arrepentirse, Gascoigne recordó el episodio con el humor ácido que lo caracteriza: “¡Diecisiete mil libras me costó! Aun así, fue más barato que la otra trucha de la que me divorcié…”, bromeó, haciendo gala de su inconfundible estilo.

Gascoigne tuvo que comprarle un auto nuevo a su compañero del Rangers, Gordon Durie, tras una pesada broma (Composición fotográfica)

La historia, relatada con detalle por el propio futbolista, resume la esencia de su paso por el fútbol y la manera en que sus travesuras traspasaron los límites de las bromas habituales entre compañeros. En esta ocasión, el desenlace superó cualquier expectativa:el presidente del Rangers no solo intervino, sino que impuso una sanción económica contundente: GBP 17.000 (unos USD 21.500 en valores actuales).

Entre el genio y el caos

La “broma del pescado” no es una excepción en la carrera de Paul Gascoigne, sino parte de una larga lista de situaciones en las que su personalidad extrovertida se mezcló con el profesionalismo del fútbol de élite. Para muchos aficionados y excompañeros, Gazza representó la figura del jugador capaz de brindar magia en el campo y risas fuera de él, aunque a veces el costo fuera inesperado.

Durante su estadía en Escocia, Gascoigne se consolidó como una pieza clave en el esquema del Rangers, contribuyendo a la obtención de títulos y al fortalecimiento de la rivalidad con el Celtic. Sin embargo, sus historias extradeportivas, terminaron por construir una leyenda que va más allá de sus logros futbolísticos.

En la entrevista con FourFourTwo, Gascoigne mostró que, pese al paso del tiempo, mantiene intacto su espíritu irreverente y una memoria prodigiosa para las anécdotas. “Es solo una de las muchas historias que tengo de aquellos años”, afirmó, dejando en claro que su legado no solo se mide en goles o asistencias, sino en momentos que marcaron a quienes compartieron vestuario con él.

El propio medio británico destaca que el carácter de Gascoigne se tradujo, para bien o para mal, en una serie interminable de episodios que combinan talento, desparpajo y, en ocasiones, consecuencias inesperadas. Así, la broma que comenzó como un simple acto de camaradería terminó convirtiéndose en una lección costosa pero inolvidable para uno de los personajes más icónicos de la historia del fútbol británico.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here