La pasión de Ricardo Darín por el tenis: de Gastón Gaudio y Gaby Sabatini a Roger Federer y la deuda pendiente con Guillermo Vilas

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Ricardo Darín rodeado de amigos y protagonistas del tenis argentino: Mariano Zabaleta, Gastón Gaudio y Juan Mónaco

Ricardo Darín es sinónimo de cine argentino, de personajes memorables y de una trayectoria que atravesó generaciones, pero lejos de los sets y los aplausos también cultiva una pasión que lo acompaña desde hace años: el tenis. Entre rodajes, estrenos y entrevistas, el actor encuentra en la raqueta una vía de escape, un espacio de disfrute personal y, muchas veces, un punto de encuentro con amigos, colegas y referentes del deporte, al que sigue con atención.

Más allá de seguir el circuito como espectador, Darín también mantiene un vínculo activo con la práctica del deporte, aunque hoy atraviesa una pausa obligada. “Juego todas las veces que puedo. Ahora estoy hace 15 días detenido porque tuve un problema en la rodilla, que por suerte creo que lo estoy superando. Tengo dos raquetas que me regaló Pedrito Cachin, porque vino a verme al teatro en Barcelona con su familia. Tienen los plomitos puestos al costado, ajustados a su potencia, que por supuesto no es la mía. Me llevó un tiempo adaptarme a esta raqueta porque es más pesada. Pero despide y me ayuda muchísimo”, contó, con entusiasmo en su paso por el Show de ESPN Tenis, que es conducido por Pablo Stecco y Franco Squillari.

Aun con esas limitaciones físicas, el actor tiene claro cómo administra su juego para disfrutar sin exigirse de más. “Juego esencialmente dobles. Me cuido un poco, el singles es muy exigente y no estoy para jugar. Mucho menos con alguien que juegue más que yo, te hace correr y dejás la vida. Pero en dobles me la banco bastante bien, sobre todo si tengo un compañero que sea un buen sacador porque mi déficit es el saque”, explicó, con una sinceridad que lo conecta con cualquier jugador recreativo.

Una relación que trasciende la cancha: Ricardo Darín y Gastón Gaudio, unidos por el tenis y una larga amistad

Su relación con el tenis, sin embargo, no se agota en la cancha. A lo largo de los años construyó lazos estrechos con figuras emblemáticas del deporte argentino. “Mi relación más cercana de toda la vida fue con Gastón Gaudio y con Gaby Sabatini. Con Gaby jugábamos mucho al pádel, porque a ella le encantaba, en Mar del Plata en los veranos. Y al ‘Gato’ Gaudio lo conozco desde que él tenía 13 años. Íbamos al Club Vilas. Yo llegaba los días de semana a las dos o tres de la tarde, él estaba solo tirado con un bolsito y me decía ‘¿te juego, te juego?’”, recordó, con tono nostálgico.

Esa cercanía con Gaudio tuvo uno de sus momentos más intensos en una de las finales más recordadas del tenis argentino. “La película más dramática dentro de la cancha fue la final de 2004 en Roland Garros entre el ‘Gato’ y Guillermo Coria. Lo respeté mucho a Coria, me encantó como jugador. Lo que hacía dentro de la cancha era algo anormal, fue un crack total. Pero en ese partido obviamente mi corazón estaba con Gaudio porque lo conocía de chiquito. Mi mujer y yo éramos muy amigos. Terminamos los dos arrodillados frente al televisor viendo la final. Llorábamos, nos abrazábamos”, relató.






*Darín: “La final entre Coria y Gaudio fue la película más dramática”.

El actor también guarda anécdotas inolvidables con otras leyendas del deporte nacional, como Juan Martín Del Potro. Acostumbrado a experiencias únicas, rememoró una situación que todavía lo sorprende: “Juan Martín me había invitado a ver un entrenamiento y demás. Y de golpe, esas cosas que hacen normalmente ustedes los jugadores, de ser amables y decir ‘bueno, que entre este gil a pelotear un poco’. Entré, jugamos un par de pelotas y en un momento le dije ‘Juan, ¿te puedo pedir un favor? Me podés sacar como vos sacás, quiero ver qué se siente del otro lado’. La pelota la ves cuando la tenés en la boca”.

Como hincha, Darín no oculta su compromiso emocional con los partidos, incluso cuando las diferencias horarias conspiran contra el descanso. “No solo madrugo, me quedo hasta la hora que sea. Es una locura. El partido de Francisco (Cerúndolo) lo viví hasta último momento sabiendo que no veníamos bien. No podía abandonar obviamente”, confesó, al referirse a la caída del hermano mayor de los Cerúndolo frente al alemán Alexander Zverev en los octavos de final del Australian Open.

Consultado sobre los grandes nombres del circuito, su mirada combina admiración, análisis y sensibilidad histórica. “Federer es el estilo, la belleza y el buen gusto aplicado al tenis. Por números lo han pasado pero la verdad que pueden ser tramposos. Es una leyenda, estará en la cumbre de toda la historia. Djokovic es un fenómeno. Todavía no estamos en condiciones de analizarlo porque puede pasar cualquier cosa con Nole. Y Nadal es una leyenda. Si vos tenés 14 Roland Garros no se puede agregar nada más. Es una cosa anormal, es de otro planeta”, describió.






*Ricardo Darín y sus ídolos en el mundo del tenis.

También aportó una lectura sobre la evolución del juego y el dominio actual del circuito masculino. “No creo que sean mejores jugadores. Es otra era. De todos modos vos los ves y tienen una cantidad de recursos tanto Jannik Sinner como Carlos Alcaraz y otros chicos. Entre los 50 del mundo todos saben jugar muy bien al tenis. No es fácil estar en ese pelotón. Hoy la velocidad de pelota es tremenda. Es ciencia ficción, no puede ser esa velocidad de pelota”, opinó, al analizar el presente del tour.

Finalmente, al hablar de ídolos y referentes, su costado más emocional vuelve a aparecer. “Es difícil pero por una cuestión de corazón, si la vida fuese justa, deberían reconocerle a Guillermo (Vilas) el número 1, que creo que lo tuvo. Cuesta encontrar un jugador que tenga tantos partidos ganados consecutivamente. Eso habla de una era, una convicción y un eje difícil de encontrar. Pero te voy a poner a los dos que más me gustan, a los dos que más me movilizaron: Vilas y Federer”, cerró.

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