La emotiva historia de los hermanos que corren el Dakar con un Renault 18 Break: por qué representan el auténtico espíritu del Rally

0
2

(Enviado especial a Arabia Saudita) Cae la noche en el campamento de Al Henakiyah, rumbo norte en Arabia Saudita y en una localidad a 900 metros a nivel del mar. El frío se siente con unos 10 grados, pero afortunadamente el viento que golpeó durante el día dio un respiro. La caminata fue para encontrar a dos protagonistas y un auto muy especial en esta 48ª edición del Rally Dakar. Luego de media hora se pudo llegar a ellos, debido a que los autos de la categoría Classic no tiene un lugar fijo designado. Pero el esfuerzo tuvo su recompensa: aparece en escena un Renault 18 Break o Familiar como se le dice en Argentina y dos competidores trabajando a destajo, los hermanos Campos, Thierry metiéndole mano al motor y su hermano, Laurent, armando una carpa. Fue como viajar en el tiempo y ver cómo era esta carrera en sus inicios.

Este miércoles se cumplieron 40 años del trágico accidente en el helicóptero que le costó la vida a Thierry Sabine, el creador del Rally Dakar. Aquel francés que en 1977 se perdió en una competencia de motos en África y cuya aventura lo inspiró para gestar la carrera más dura del mundo, transmitió una serie de valores en los que apuntó al espíritu amateur del evento y un fiel ejemplo de eso son los hermanos Campos. No solo por participar con un modelo emblemático, sino por la manera en la que participan los galos ya que no tienen asistencias, ellos mismo atienden el coche y en el llevan todo, inclusive la carpa donde duermen.

Ellos tomaron el legado de sus compatriotas, los hermanos Claude y Bernard Marreau, quienes se ganaron el apodo de “Zorros del Desierto”, quienes sorprendieron con un Renault 4 en las ediciones de 1979 (5º) y 1980 (3º) y en 1982 vencieron a bordo de un Renault 20. Al año siguiente corrieron con un Renault 18 Break y fueron novenos. Cuatro años más tarde, un grupo de pioneros argentinos se presentaron con dos autos similares en el viejo París-Dakar, como era el nombre original de la competencia ya que se largaba de la capital francesa y terminaba en la senegalesa.

Renault 18 Break en acción (Prensa ASO - Rally Dakar)

En aquellos primeros años, la gran mayoría de los participantes eran sus propios mecánicos. Salvo en los autos con algunas representaciones de fábrica, el resto hacían todo y dormían en carpas al lado del coche, moto o camión, que fueron las tres categorías con las que se inició el Rally Dakar. Los tiempos cambiaron y hoy -salvo excepciones- todos los competidores duermen en casas rodantes u ostentosos motorhomes como los de los equipos oficiales. Los hermanos Campos recrean esa gran aventura de hace más de cuatro décadas y se ocupan de todo. Incluso, en una de las primeras jornadas improvisaron una mesa sobre un tacho de basura de plástico y ahí arreglaron un elemento del auto.

Aunque también la gesta de los Campos es un homenaje a su padre, Thierry, quien falleció hace seis años. En 2023 comenzaron con este proyecto y se sumaron dos amigos, Harley y Robert, quienes les dieron una mano en el armado del Renault 18, que conserva la base del tablero original, la misma palanca de cambios y su aspecto interior aparece cambiado por la jaula antivuelco y dos butacas para la comodidad de ambos. No tiene los asientos traseros y el resto del interior del vehículo está lleno de herramientas, repuestos y las cubiertas de repuesto por mencionar algunas de las cosas que se visualizan.

El buzo antiflama sucio, la linterna en la cabeza, sus rostros de cansancio, pero de felicidad plena, ilustran a estos dos hermanos que viven una experiencia única. Mientras Thierry, un mecánico profesional de 51 años (13/04/1974) trabaja en el motor J6R, Laurent acepta el diálogo con Infobae y se debió improvisar un francés mediante el traductor electrónico debido a que ambos no hablan en inglés ni mucho menos español. Con mucha voluntad este restaurador de 55 años (28/12/1970) brinda una ayuda para su testimonio y cuenta la historia del auto y explica por qué están en el Rally Dakar. “Compramos dos Renault 18 para fabricar uno. Desmontamos todo, lo preparamos para competición. Y bueno, después elegimos este coche porque cuando éramos niños, nuestro papá nos llevaba a ver el París-Dakar en París, en el Trocadero. También el prólogo. Y recordamos cuando lo veíamos por televisión, recordamos a los hermanos Marreau, que nos marcaron con su 4L y su R18. Por eso elegimos ese coche”, explica.

Duermen en carpa y llevan todos sus elementos en el auto (Prensa ASO - Rally Dakar)

“Estamos acá porque es la carrera más dura de rally raid. Porque es la más conocida. Fue la primera que se hizo. Para nosotros, en los años ochenta, cuando éramos jóvenes, yo no escuchaba hablar del Rally de Marruecos. En la televisión, era el Rally París-Dakar. Seguramente porque éramos de la región de París. Luego, no es necesario ser un gran piloto y un gran copiloto para hacer esto”, relata.

Destaca el hecho de ambos se hacen todo ya que “estamos solo nosotros dos, no tenemos asistencia. Entonces, nosotros mismos hacemos la mecánica, dormimos en la carpa. Solo somos dos y nadie nos ayudó, aparte de algunos patrocinadores que nos dieron un poco de dinero. Pero, habíamos decidido hacerlo y lo hicimos”.

A la conversación se suma Thierry, quien afirma “al ser el rally más duro del mundo queríamos hacer un reto, pero intentar, no necesariamente probarle algo a alguien, sino decir que es posible hacerlo con un presupuesto muy pequeño. Ahora intentaremos llegar hasta el final”.

Ellos reparan y mantienen su vehículo. En ocasiones, suelen improvisar para poder trabajar como esta base de madera (Prensa ASO - Rally Dakar)

Sobre cómo viven esta experiencia, Laurent responde que “es muy bonita. Después, el coche no es necesariamente apropiado para el terreno. Cuando hay piedras, no va bien. Es muy bajo. Pero en la arena va muy bien. Lo importante es que cumplimos con lo que nos propusimos que era estar presente y eso es demasiado para nosotros”.

En la página oficial del Rally Dakar ambos contaron su vivencia y Thierry expresó que “el coche no había rodado antes de llegar aquí. Ha ido de Santa Susanna a Barcelona y del puerto de Yanbu hasta aquí. No hicimos pruebas antes. En Bretaña no se puede circular por la playa, por lo que nunca ha rodado por la arena. Hemos traído lo que nos ha parecido conveniente, pero sabemos muy bien que habrá piezas que falten y que tendremos que apañárnoslas. Pero somos conscientes de que la cosa se acabará, si se nos rompe medio tren trasero. Buscamos llegar hasta el final, pero hay mucha gente que no ha terminado a la primera etapa. Lo hacemos a la antigua usanza. El coche está mejor preparado que nosotros”.

Mientras que Laurent agregó que acompaña a su hermano “porque nunca se me habría ocurrido hacerlo yo mismo, y podríamos hacerlo juntos. Nos apasiona el automovilismo. Empecé con ciclomotores, luego con motos, he restaurado coches. Me dedico a eso en mi pequeño rincón del mundo, al motocross y a las carreras en circuito. Mi hermano se encarga del coche; está en Bretaña, a 600 km de donde vivo, y estoy en pleno cambio de carrera”.

La categoría Classic está reservada para vehículos de 1979 a 2005. Al cierre de la undécima etapa del Rally Dakar disputada este jueves, los hermanos Campos se ubicaban en la 77ª posición en la clasificación general de su divisional, pero el resultado es lo de menos. Ellos ya ganaron: cumplieron un sueño de niños tomando el legado de su padre y se robaron un guiño del cielo ya que son la fiel expresión del espíritu de esta carrera creada por Thierry Sabine.

Los hermanos Campos posan para Infobae. Buscan llegar al final del Rally Dakar

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here