
José Luis Gómez le puso punto final a su carrera a los 32 años. Lo hizo casi en silencio, con una historia en su cuenta de Instagram, luego de jugar para Central Argentino de La Banda, Santiago del Estero, en el Torneo Federal Amateur.
El ex lateral de Racing, Lanús y San Martín de San Juan, que llegó a jugar con Lionel Messi en la selección argentina, apeló a un breve mensaje para anunciar su decisión. “Hoy llegó el día más duro de mi vida. Hoy toca decirle adiós al fútbol a mis 32 años. Hasta acá llegó este amor. Las cosas no se dieron como uno esperaba. A poner el pecho en lo que viene. Gracias, fútbol”, fueron las palabras que eligió.
Su carrera transitó un subibaja emocional y futbolístico como pocas veces se ha visto, al punto que, con complicaciones para reinsertarse en el fútbol, llegó a ser chofer de Uber.
El marcador de punta formado en la Academia apareció en la temporada 2012/2013 como uno de los proyectos a seguir, y tuvo mucha continuidad al año siguiente. Casi sin partidos sobre el cierre de 2014, pasó a préstamo a San Martín de San Juan, donde elevó otra vez su nivel y captó la atención de Lanús, que pasaba por un gran momento como en la actualidad, que viene de obtener la Copa Sudamericana y la Recopa ante Flamengo.

Aquellos fueron tiempos dorados para Gómez, que ganó tres títulos con el Granate (Campeonato, Copa del Bicentenario y Supercopa Argentina 2016). Siendo uno de los mejores laterales derechos del fútbol local, Julio Olarticoechea lo convocó para la Selección Sub 23 que compitió en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. La empresa fue difícil, en medio de un conflicto profundo en una AFA convulsionada, que vio irse al técnico de la Mayor, Gerardo Tata Martino, por las continuas desprolijidades e incumplimientos.
A pesar de la eliminación en la primera fase de los Juegos, Gómez permaneció en carpeta del conjunto nacional y, tras el corto período al mando del Patón Bauza, fue citado por Jorge Sampaoli para la Mayor. Fue titular en un amistoso contra Brasil disputado en Melbourne, Australia, en junio de 2017. Actuó como carrilero derecho junto a una línea de tres conformada por Nicolás Otamendi, Jonatan Maidana y Gabriel Mercado, autor del tanto del 1-0 de la Albiceleste. También actuaron desde el inicio figuras como Lionel Messi, Ángel Di María y el Pipita Higuaín.
Ese mismo año, se dio el lujo de disputar la final de la Libertadores con Lanús, pero en la revancha (cuando todavía las series decisivas eran a ida y vuelta) cometió un grosero error que derivó en el primer tanto de Gremio, con el que casi quedó sentenciado el resultado global de 3-1 con el que culminó.
Una lesión en la rodilla izquierda en el partido contra Brasil que lo obligó a operarse en su regreso a Argentina marcó un antes y un después. “Jugaba con mi rodilla destrozada. Quería estar, pero no tenía fuerza muscular en los cuádriceps antes de la lesión. Lloraba con los dolores. Cuando me iba a dormir me quería dar vuelta y la rodilla me sonaba”, llegó a confesar en una entrevista con TNT Sports.

Aunque volvió a las canchas, padeció dolores constantes y no volvió a ser el mismo. Hasta aquella final ante Gremio, el club granate había descartado una oferta del PSV Eindhoven de Países Bajos y también había sido sondeado por Boca. Su último partido oficial en el club fue el 29 de abril de 2021 por la Sudamericana con Lanús. En medio, luchó contra la depresión, las molestias de rodilla y dos transferencias truncas a Barracas Central y Huracán para relanzarse como futbolista profesional.
Finalizado su vínculo en el Granate, Racing le abrió las puertas a principios de 2022 con un contrato formal pero sin considerarlo ni para la Primera ni para la Reserva. El carrilero sostuvo la fe, en su puesta a punto se ganó la vida manejando un auto como Uber y, una vez que se sintió apto, San Martín le dio otra oportunidad.
En el Verdinegro disputó un puñado de partidos. Y volvió a su provincia natal, donde decidió colgar los botines a una temprana edad.




