Fue campeón de boxeo, se hizo pastelero y ahora sus tortas se venden por miles de dólares: “Mis creaciones no pueden replicarse”

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Renat Agzamov fue boxeador y ahora es uno de los pasteleros más reconocidos del mundo

La dureza del boxeo y la dulzura de la pastelería no suelen ir de la mano en la vida cotidiana, pero existe una persona que logró destacarse en estas dos disciplinas con contrastes bien marcados entre ellas. Desde la fuerza del ring hasta la precisión azucarada, la trayectoria de Renat Agzamov —quien alguna vez encabezó el pugilismo ruso— se ha transformado por completo, hasta situarlo hoy como uno de los reposteros más admirados a nivel internacional.

El ex campeón ruso, de 44 años, ha alcanzado una reputación que se traduce en galardones internacionales y en la confección de espectaculares tortas para eventos, por las que recibe sumas que ascienden a cientos de miles de dólares. Estos encargos extraordinarios lo han convertido en uno de los pasteleros más solicitados del mundo, después de dejar atrás el cuadrilátero.

Sus esculturas de azúcar asombran tanto a jefes de Estado como a celebridades, pero fue una creación monumental la que marcó el cenit de su carrera: una torta nupcial de 4 metros de altura y 1,5 toneladas, valuada en 180.000 dólares. Esta obra, realizada para la boda de la sobrina del presidente de Kazajistán, reproduce un castillo de cuento con torres esculpidas, balcones, floreados, figuras y hasta iluminación interior, con cada detalle modelado a mano por un equipo que integró ingenieros y maestros chocolateros.

Una de sus esculturas más impresionantes

El punto de inflexión en su vida llegó a los 15 años. Nacido en 1981 en Kiev, creció en Sochi y llegó a entrenar con la selección olímpica rusa en el CSKA de Moscú, coronándose varias veces en pesos pesados. Una enfermedad de su padre lo llevó a dejar los guantes y buscar trabajo en las cocinas moscovitas. Enfrentó condiciones precarias, incluso durmiendo en estaciones, pasando por múltiples restaurantes sin remuneración, impulsado por la convicción de perfeccionarse y diferenciarse.

Su inclinación por la repostería comenzó a manifestarse desde los siete años y, tras abandonar los guantes, ha consolidado un prestigio que le ha valido la distinción de campeón de confitería en Rusia y premios en campeonatos mundiales.

Renat Agzamov muestra sus obras en su cuenta de Instagram

El pastelero también impresionó en la boda de Madina Shokirova, hija del magnate petrolero Ilkhom Shokirova, con un pastel escalonado de tres metros que necesitó la fuerza de tres hombres para llevarlo ante los invitados. Además de estas piezas de grandes dimensiones, su repertorio incluye temáticas inspiradas en iconos de la cultura pop y el cine. Agzamov ha recreado personajes y universos cinematográficos como El increíble Hulk, Spider-Man, La Bella y la Bestia y Frozen con un nivel de detalle que ha sorprendido a sus exclusivos clientes. CNN lo define como “un artesano que redefine el arte y los límites de la repostería”.

En la actualidad, Agzamov dirige la producción de repostería de Fili Baker y forma parte del consejo de la National Guild of Chefs. Sin embargo, su repercusión global se refleja sobre todo en sus redes sociales: su cuenta de Instagram reúne a 2,7 millones de seguidores, y los videos de su proceso creativo suman cifras récord de visualizaciones.

Otra impresionante obra de pastelería

Entre sus logros más destacados, se encuentran el título de campeón ruso de pastelería y la obtención de una medalla en el campeonato mundial, reconocimientos que sitúan su nombre entre las figuras más relevantes de su especialidad. Además, su pertenencia al equipo olímpico ruso y a la asociación de escultores de hielo demuestra una versatilidad poco común.

El perfeccionamiento constante forma parte de su rutina. Los viajes frecuentes a Francia le permiten actualizarse con las técnicas más novedosas del sector. La reciente formación completada en la Escuela Olivier Beaujard, institución donde han impartido clase profesionales de alto prestigio como Christophe Michalak, ha reforzado su perfil internacional.

En tres décadas de carrera, suma más de 2.700 piezas, muchas de ellas verdaderas réplicas monumentales —de la Fontana di Trevi al castillo de Zwinger—, encargos que reafirman su estatus de “artista, emprendedor y ejemplo viviente de cómo la pasión puede reinventar una vida”.

Una torta nupcial, una de sus especialidades

El gusto es tan primordial como la estética en su propuesta. Ingredientes nobles y técnicas refinadas —como mousse de chocolate amargo, bizcocho de vainilla bourbon, ganache de frambuesa, cremosos de frutas tropicales y glaseados espejo— distinguen sus recetas. “Mis tortas deben ser perfectas tanto por fuera como por dentro. Hermosas a la vista, pero sobre todo deliciosas”, repite Agzamov en sus redes. La singularidad también está en el acceso: rara vez comparte sus fórmulas, defendiendo que “mis creaciones no pueden replicarse, porque son experiencias a medida”.

Los pedidos que recibe ya no son simples pasteles, sino obras monumentales que recrean teatrales escenarios y palacios barrocos, con cada elemento —desde ventanas de azúcar hasta arcos góticos— concebido como un sueño plasmado en azúcar. “Mis clientes no compran solo placer para el paladar, sino la emoción de un sueño hecho realidad en azúcar”, afirma Agzamov, según Corriere della Sera.

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