
Y a veces sucede, los planetas se alinean y lo posible se vuelve probable. El prodigio argentino Faustino Oro, de 12 años, hoy tuvo una jornada inolvidable en el 21° Open Internacional Aeroflot de Ajedrez, que se lleva a cabo en los salones del Hotel The Carlton, en la ciudad de Moscú. Obligado a ganar las dos partidas que disputó en el día, el niño nacido en el barrio porteño de San Cristóbal, y que reside junto a sus padres en Badalona, jugó su mejor ajedrez en esta competencia y venció de manera brillante a sus dos rivales.
Pero, más allá de su gran labor, a una rueda del final de la prueba, se ubica entre los mejores 22 jugadores (arrancó preclasificado N°35), con 5,5 puntos, y a una unidad y media del líder, el subcampeón mundial, el ruso Ian Nepomniachtchi. El objetivo de Fausti -como lo llaman sus familiares y amigos- no era la lucha por la vanguardia. El niño y su familia (su papá Alejandro y su mamá Romina) llegaron hasta Moscú para cumplir con el último requisito exigido por la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, según el acrónimo francés) para obtener la tercera y definitiva norma de gran maestro. Durante 2025, Oro sumó dos performances en los torneos “Leyendas y Prodigios”, en Madrid, y el Memorial Giardelli-Szmetan, en Buenos Aires. La reglamentación vigente (desde 2022) lo obligaba a que la última actuación debería realizarla en una competencia abierta.
Los torneos abiertos (llamados así porque participan aficionados y maestros) se disputan por sistema suizo (se enfrentan en cada jornada jugadores con igual o semejante puntaje) y sus emparejamientos se completan horas antes del comienzo de la partida. La elección del rival es aleatoria -por sorteo-, y puede tratarse de un fuerte o débil jugador (según la fuerza de Elo que tenga) pero deberá tener su mismo puntaje. El Open de Aeroflot, de los torneos abiertos más fuertes en este ámbito, le brindaba a Fausti la oportunidad de alcanzar su sueño, y por eso decidió “jugársela” en esa prueba conociendo de antemano las dificultades de enfrentarse ante tan alto número de rivales exigentes.
Salvo la imprevista derrota sufrida ayer, en la 6ª rueda, hasta ese momento el niño -que es simpatizante del Club Vélez Sarsfield y que cursa el 1° año en la educación española- venía cumpliendo con éxito los requisitos, pero el traspié le complicó el panorama. Lo obligaba a ganar las últimas tres partidas, pero además con un agregado: que sus rivales fueran fuertes jugadores según el ranking.
Por eso hoy, en la doble jornada, con la cautela habitual de sus últimas partidas, pero con mayor convicción para la búsqueda de la victoria jugó dos preciosas partidas, y con gran nivel de juego. En el primer turno, en la séptima, venció al indio Mandar Lad (Elo 2334) al cabo de 41 jugadas de un Gambito de Dama Rechazado y dos horas y media de juego. Su rival inclinó su rey ante una desesperada posición en la que el niño amenazaba ejecutar un jaque mate en los siguientes dos movimientos.
Entonado, y tras un breve descanso, Faustino luciendo un ambo azul y una remera blanca, se presentó a darlo todo en la octava rueda. El nuevo rival no era para nada sencillo, el azerbaiyano Shiroghlan Talibov, de 19 años y 2431 puntos de Elo -así se denomina el puntaje en el ranking del ajedrez-. Con piezas blancas, el “Messi del Ajedrez” planteó una Apertura Inglesa, y desde el comienzo del juego se apoderó de la iniciativa.
El juego de ajedrez tiene una particularidad: para vencer al rival existen diferentes caminos, desde la superioridad del material hasta el jaque mate o abandono del rival. Pero todo ello debe realizarse en un lapso de tiempo. En el Open de Aeroflot, cada jugador dispone de una hora más un agregado de 30 segundos por cada movimiento. Al promediar la partida, el niño mantenía su leve ventaja, pero su rival, que no tenía o no encontraba contra juego, estaba obligado a defenderse. En esos momentos, el chico, que descubrió el ajedrez en tiempos de pandemia, sacó lo mejor de la “galera” y arrinconó al jugador azerí hasta casi obligarlo al error. En la jugada N° 36, con 15 minutos en el reloj de Talibov y 12 en el de Faustino, el rival se equivocó. Faustino no lo perdonó y jugó como un ajedrecista avezado, aunque hace menos de seis años que su papá le enseñó los primeros rudimentos del juego.
Quince jugadas después, el pequeño Fausti, tras un brillante sacrificio de calidad (entregó una torre por un alfil de su rival), coronó un peón en dama y automáticamente el maestro azerbaiyano se rindió. Alegría total.
Pero faltaba un hecho fortuito más, dado que, entre los requisitos para la obtención de las tres normas para ser consagrado gran maestro, figura que el jugador deberá cumplir con una performance superior a 2600 puntos. Esto obligaba al niño argentino a que, en el sorteo de cada fecha, la elección de sus rivales debía incluir a jugadores fuertes. Enfrentarse ante nueve jugadores con fuerza de Elo inferior a la propia no le garantizaba alcanzar la performance exigida, por eso, cuanto más fuertes fueran sus adversarios, un empate o una victoria le permitirían acercarse a la hazaña.
Con la victoria en la octava rueda, Fausti sumaba 5,5 puntos y debía aguardar que el sorteo aleatorio lo emparejara con un rival con más de 2496 puntos de Elo. Si le tocaba uno inferior a ese puntaje, todo lo realizado quedaba en la nada para lograr su sueño.
Tal vez no fue la mejor opción, pero el fixture de la última rueda lo midió contra una de las grandes estrellas juveniles del ajedrez ruso, Aleksey Grebnev: campeón mundial Sub 18 (en 2023), campeón juvenil asiático (en 2024) y ganador del Open de Dubai (en 2025). Faustino lo enfrentará conduciendo las piezas negras. Será a todo o nada. Si gana, habrá superado el récord mundial de ser el más joven ajedrecista en conseguir el título de gran maestro.
El récord en precocidad está en poder del joven norteamericano (de padres indios) Abhimanyu Mishra (nacido el 5/2/2009) quien logró la marca el 30/06/2021, a los 12 años, 4 meses y 25 días. Si el pequeño Fausti (nacido el 14/10/2013) consigue la hazaña mañana, habrá establecido una nueva plusmarca mundial, a los 12 años, 4 meses y 19 días.
“Conseguir el récord no es algo que me obsesiona, si viene, mejor, pero lo más importante es que siga mejorando mi ajedrez y así llegarán las cosas más fáciles”, había señalado Faustino Oro a la prensa en Países Bajos tras su actuación brillante en el torneo Challenger de Tata Steel, en enero último.
Hoy en Moscú volvió a frotar la lámpara y sacó lo mejor de su repertorio. Puede soñar.



