El insulto de un piloto de Fórmula 1 a su equipo generó polémica antes del Gran Premio de Japón

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La situación del equipo Aston Martin en la Fórmula 1 enfrenta uno de sus puntos más críticos antes del Gran Premio de Japón. Los problemas técnicos persistentes en el monoplaza AMR26 y la furia de Lance Stroll en la radio durante la última clasificación en la carrera principal en China marcan el áspero clima en la escudería, que afronta la nueva cita sin perspectivas de mejora. Mientras tanto, la imposibilidad de corregir las deficiencias de la unidad de potencia suministrada por Honda anticipa que la falta de rendimiento seguirá con la problemática en el mítico circuito de Suzuka.

El desencanto de Stroll con el nuevo auto del equipo británico alcanzó un punto inédito hace algunas semanas. Durante la sesión de clasificación en Shanghai, la voz del canadiense se filtró en una comunicación de radio que hasta el momento no había trascendido. “Es el mayor trozo de mierda que he conducido en mi puta vida”, afirmó el hijo del propietario del equipo en el final de la prueba de clasificación en China, donde acabó eliminado en la Q1 en el puesto 21.

Hay que recordar que no es la primera vez que Stroll se queja del funcionamiento del AMR26. En los test de pretemporada en Baréin, llegó a resumir el panorama diciendo que “lo único bueno es la decoración” y, tras otra mala sesión, pidió irónicamente a la prensa que rezaran con él para ver mejoras en la siguiente carrera.

El nivel competitivo del Aston Martin no solo quedó demostrado por la frustración para Stroll sino también para Fernando Alonso, quien insistió en la necesidad de cambios técnicos de cara al futuro próximo. “Pregunta al equipo sobre los cambios. Mis planes están claros hasta Japón: volver a casa, descansar, entrenar fuerte y preparar la carrera de forma correcta. Ojalá en Honda hagan los deberes y podamos ver algún progreso de cara a la carrera”, declaró el piloto asturiano tras tener que abandonar el GP de China.

El problema central que arrastra el auto de la nueva era es la unidad de potencia de Honda, sobre la que ni los pilotos ni los ingenieros consiguieron avances sustanciales en las dos primeras fechas de la temporada. La persistencia de vibraciones severas en el sistema es la responsable de la falta de progreso real. “No sentía ni manos ni pies”, confesó el dos veces campeón de la F1 al abandonar tras 33 vueltas, una descripción directa de las dificultades que enfrentan los pilotos.

De acuerdo con las voces autorizadas de Honda, los esfuerzos se concentran actualmente en identificar la causa específica de estas vibraciones que complican la conductividad para los pilotos. “En China progresamos en la fiabilidad de la batería gracias a una reducción de la vibración que afectaba a los sistemas. Ahora nos centramos en mejorar la fiabilidad, pero debemos encontrar más soluciones para determinar la causa que provoca las vibraciones que afectan a los pilotos”, expresó Shintaro Orihara, uno de los máximos responsables de la empresa japonesa a cargo del desarrollo de los motores de Aston Martin. “El rendimiento no es el que queríamos, especialmente en gestión de la energía. Y la carrera de Japón es muy dura para ello”, agregó, sin dar buenas señales para el próximo fin de semana.

La situación se agrava porque la mejora en fiabilidad no resolverá el déficit de potencia. El concepto de la unidad de potencia actual no funcionó hasta ahora y mantiene los problemas principales para el equipo de Silverstone: la falta de fiabilidad y el bajo rendimiento. En el Gran Premio de Japón, programado a 53 vueltas y más de 300 kilómetros de recorrido, la ambición del equipo se reduce a completar la carrera.

El calendario no da tregua y la cita en Japón, territorio de Honda, adquiere un carácter simbólico al ser la sede donde la firma japonesa se había comprometido a presentar sus avances en el desarrollo del motor. “Queremos que el coche esté en condición competitiva antes de Suzuka”, había mencionado Ikuo Takeishi, jefe del departamento de carreras de Honda, al comienzo del año en Melbourne. Sin embargo, la ausencia de progreso palpable de cara a la tercera fecha del calendario 2025 trastocó los planes.

La crisis actual de Aston Martin en la F1 se define así por una combinación de factores técnicos no resueltos, la presión interna, como fue el caso del propio Stroll fustigando tanto en público como en privado al equipo, y una falta de avances que coloca a la escudería muy lejos de sus objetivos en la nueva era de la Máxima tras el cambio de reglamento técnico.

Lance Stroll se quejó del funcionamiento de su Aston Martin durante el GP de China (REUTERS/Jakub Porzycki)

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