Goleadas, el debut de Merlo como DT y un campeón inesperado: a 40 años del inicio del torneo Nacional B

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Equipo de Deportivo Armenio que fue la sensación del torneo, saliendo campeón varias fechas antes y con un extenso invicto

Los torneos nacionales ya eran un recuerdo. Aquella idea que llevó adelante Valentín Suárez, dirigente visionario e innovador, de sumar equipos de las provincias, había comenzado en 1967 y llegó a su fin en 1985. En ese momento Julio Grondona era el presidente de AFA y decidió que los torneos empezaran a jugarse por temporadas, desde mitad de año. Con ello se abolían los nacionales, pero para que los cuadros del interior no se quedaran sin una competencia de relevancia, creó el Nacional B, que pasó a estar debajo de la primera división, dejando a la vieja B, como tercera categoría.

El primer Nacional B. Arrancó como un experimento y fue un certamen vibrante, con muchos futbolistas que habían tenido o tendrían, su paso importante por la máxima categoría. A lo largo de las 42 fechas se iban a producir partidos con muchos goles, una lucha increíble por la cima de la tabla de goleadores entre dos excelentes delanteros, una infartante definición por uno de los descensos en un triangular y un campeón de extraordinario rendimiento que no estaba en los planes de nadie.

Cobertura de Solo Fútbol de la primera fecha de la historia del torneo

Su jornada fundacional se desarrolló entre el 19 y el 22 de julio de 1986, con 22 equipos desperdigados a lo largo de toda la geografía nacional. Esas plazas fueron ocupadas por 13 cuadros no afiliados directamente a la AFA y los 9 que habían clasificado del Apertura disputado en el primer semestre del ‘86, que como ya hemos reseñado en una nota anterior, no tuvo campeón, sino que sirvió para esta clasificación. Deportivo Italiano ascendió al ganar el octogonal y por primera vez en su historia descendió Huracán.

La primera fecha dejó una importante victoria de Banfield 1-0 en Tucumán frente a Concepción, como preanuncio de una muy buena campaña, el sólido triunfo de Lanús en su estadio ante Gimnasia de Jujuy por 3-0, mostrando el poder de gol que sería un sello a lo largo del torneo y la igualdad en uno en el estadio de Platense entre Deportivo Armenio y Chacarita. Pocos podían suponer en ese nublado sábado 19 de julio, que ambos tendrían actuaciones tan disímiles a lo largo del campeonato, siendo uno la gran revelación y el otro, uno de los más sufridos con el promedio. Y el empate en cero de Huracán en su visita a Salta para enfrentar a Central Norte, a modo de aviso, de lo duro que sería ir a jugar a cualquier provincia.

Justamente el Globo era, en la previa, el gran candidato. No solo por su historia, sino porque contaba con destacados jugadores en el plantel, como el arquero Carlos Gay (ganador de la Copa Libertadores con Independiente), Osvaldo Rinaldi (campeón mundial juvenil en Japón junto a Maradona y Ramón Díaz) o el Toti Iglesias, que sería uno de los grandes protagonistas del torneo, volviendo a convertir muchos goles en un torneo de ascenso, como lo había hecho para Sarmiento en 1980, donde fue el máximo artillero de la competencia.

El Toti Iglesias fue el goleador del campeonato con la muy buena marca de 37 tantos jugando para Huracán

Banfield también se había armado para soñar con el ascenso, gracias a el eje de ataque con el talento de Horacio García para alimentar a tres delanteros potentes y efectivos como el recordado Félix Orte, el uruguayo Miguel Robinson Hernández, y Daniel Toribio Aquino, que llegaría a jugar en la selección del doctor Carlos Bilardo. Entre los cuatro convirtieron nada menos que 74 goles a lo largo de la competición.

Aquel Nacional B marcó el debut de Mostaza Merlo como director técnico, a dos años de su retiro como futbolista. Lo hizo por espacio de 11 partidos en el banco de Los Andes, pero no le fue bien, ya que solo ganó un partido, empató 4 y perdió 6. Tendría que esperar dos temporadas para volver a calzarse el buzo. En junio de 1989, y por espacio de solo seis meses, fue entrenador de River Plate. Pese a realizar una buena campaña, decidió renunciar, porque quien lo había convocado, Osvaldo Di Carlo, perdió las elecciones presidenciales ante Alfredo Davicce.

La fecha 8 se disputó entre semana el miércoles 3 de septiembre. En Córdoba, Belgrano venció por 1-0 a Deportivo Armenio. Hubiese sido un resultado de escasa relevancia, ya que los Piratas eran candidatos a ganar ese partido y, además, recién comenzaba el torneo. Sin embargo, fue un hecho clave, porque significó la segunda y última derrota de Deportivo Armenio en el torneo (la anterior había sido como visitante de Gimnasia de Jujuy). Desde allí realizaría una campaña formidable. En las 34 jornadas siguientes, sumó 20 triunfos y 14 empates, logrando el ascenso dos fechas antes del final.

Maximiliano Cincunegui, el goleador de Deportivo Armenio, el campeón

Con la dirección técnica de un histórico del club como Alberto Parsechián, el cuadro se fue consolidando a medida que transcurría el torneo. No tenía una gran figura destacada, sino que fue un equipo en el amplio sentido del término. El más destacado fue Maximiliano Cincunegui, que convirtió 21 goles, bien acompañado por Sergio Silvano Maciel y el talento del Chiqui Úbeda. Atrás se hizo fuerte con la seguridad del arquero Sarmiento y la dupla de centrales de Gardarián y Argüeso.

Fue un campeonato de varias goleadas, muchas sufridas por el equipo de peor rendimiento que fue Unión de San Juan. Perdió 9-2 con Huracán, 10-2 con Banfield, 8-1 con Belgrano y 9-0 con Los Andes. Otros con muchos goles fueron: Lanús 5 – Banfield 4, Lanús 7 – Los Andes 2, Banfield 7 – Los Andes 1.

Un campeón del mundo actuando en el primer Nacional B: Julio Ricardo Villa en Defensa y Justicia

Un capítulo aparte fue la pelea por la cima de la tabla de goleadores, que se la disputaron palmo a palmo entre José Raúl Iglesias y Abel Darío Blasón. En la fecha 36 estuvieron frente a frente en Córdoba cuando sus equipos, Huracán y Belgrano, respectivamente, trataban de alcanzar a Deportivo Armenio. Fue victoria de los Piratas por 3-2 y ambos marcaron dos goles cada uno. El Toti finalmente sería el máximo artillero del primer Nacional B de la historia anotando 37 tantos, al tiempo que Blasón quedó apenas uno por detrás.

La definición del descenso fue dramática. Se había establecido que serían tres los equipos que perderían la categoría. Prontamente quedó claro que uno de ellos sería Unión de San Juan, con su pobre campaña de apenas 15 puntos en 42 partidos disputados, donde recibió 127 goles. El siguiente fue Atlético Concepción de Tucumán y para definir el tercero se debió recurrir a un triangular, ya que Central Norte de Salta, Gimnasia de Jujuy y Chacarita, quedaron igualados.

El caso de los Funebreros fue muy particular. Parecía condenado a su segundo descenso sucesivo, ya que venía de la primera división. Sacó varios puntos en la recta decisiva y vivió una circunstancia particular en la fecha final, donde debía visitar a Chaco For Ever. Los dos arqueros que habían atajado (Michelli y Aieta) no estaban disponibles. El entrenador, Rafael Rímolo, le pidió a su ayudante y ex golero, Carlos Barisio, que jugase ese partido. Era un desafío enorme, ya que llevaba un par de temporadas inactivo. Sin embargo, fue clave porque atajó un penal apenas comenzado el partido, que luego finalizó 1-1 y con ese punto, Chaca alcanzó el triangular.

El histórico Gilmar Villagrán y Leo Rodríguez, garantía de gol y buen juego para Lanús

Y allí obtendría la salvación definitiva, en el último partido. Se enfrentó con Gimnasia de Jujuy en cancha de Chaco For Ever. Y nuevamente Barisio se vistió de héroe al detener el penal ejecutado por Carlos Rosas. El encuentro finalizó 0-0 y Central Norte fue quien perdió la categoría. Para el arquero, ahora sí, fue su retiro definitivo.

En un torneo con tantas particularidades, la definición por el segundo ascenso no iba a ser la excepción. Fue un reducido donde participaron los ocho equipos que siguieron en la tabla al campeón, pero con una curiosidad reglamentaria. Se había establecido que los tres primeros (Deportivo Armenio – Belgrano y Banfield) también tomaran parte de la liguilla con los equipos de primera por un lugar en la Copa Libertadores.

Era un disparate, porque tantos los Piratas como el Taladro, tenían doble competencia. Ambos quedaron fuera de la liguilla en la ronda inicial, aunque Banfield dio la sorpresa venciendo en el partido de ida a Independiente 1-0, para luego caer en la revancha 2-0. El octogonal fue tan parejo como el torneo. En los cuartos de final quedaron eliminados Deportivo Maipú de Mendoza, Deportivo Mandiyú de Corrientes, Chaco For Ever y Lanús. En la semifinal, Banfield dejó en el camino a Colón y Belgrano a Huracán, que sufrió la inoportuna lesión del Toti Iglesias en el partido de ida.

La primera final disputada en Córdoba, fue para Belgrano por 1-0, pero el ascenso quedó en manos de Banfield, que ganó la revancha en su estadio por 2-0, con un gol conseguido por Daniel Aquino en el último minuto. Premio para el cuadro del Sur, que regresaba de ese modo a la máxima categoría tras casi 10 años y una gran pena por el elenco cordobés, que fue un permanente animador, por los goles de Blasón, y el excelente medio campo que conformaron J. J. López (en su última temporada profesional), José Luis Villarreal y Germán Martelotto. Ambos de tan buen desempeño que fueron transferidos a equipos de primera: Boca Juniors y Deportivo Español.

Durante varias temporadas se mantuvo el formato, con pequeños matices, que hacían del Nacional B un torneo parejo, federal y emotivo. Una década más tarde, comenzaron a implementarse cambios, que fueron diluyendo aquel origen tan prometedor. Se cumplen 40 años del primer torneo. Sin dudas, el mejor de todos.

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