Scaloni, entre la incógnita del equipo y lo que representa Messi

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Argentina ya no tiene margen para esconder su mejor versión. Después de dos partidos que dejaron señales de alerta ante Cabo Verde y Egipto, la Selección afrontará este sábado los cuartos de final del Mundial frente a Suiza con la certeza de que la etapa de las pruebas quedó atrás. El campeón del mundo entra en la recta decisiva de la Copa y sabe que, a partir de ahora, cualquier error puede costar la eliminación.

Ese fue, en parte, el mensaje que dejó Lionel Scaloni en la conferencia de prensa previa al encuentro. El entrenador evitó confirmar la formación y no dio pistas sobre el equipo, aunque todo indica que podría repetir la base que viene utilizando en los últimos compromisos. Más allá de los nombres, el foco está puesto en recuperar el nivel que convirtió a Argentina en la gran favorita para defender el título.

En ese escenario, Lionel Messi vuelve a aparecer como el gran sostén futbolístico y emocional de la Selección. El capitán acumula ocho goles en este Mundial, es el máximo anotador de la historia del certamen y atraviesa otra actuación que desafía cualquier lógica vinculada con el paso del tiempo.

Mientras él quiera va a ser el mejor. Con 50 no, claro, pero mientras quiera lo será. No me imagino lo que debía ser con 23 o 24 años en el Barcelona. Lo comentamos muchas veces. Creo que será el mejor mientras tenga ganas”, aseguró Scaloni, rendido una vez más ante el impacto de su número 10.

Messi y Rodrigo De Paul en el último entrenamiento argentino antes de jugar contra Suiza (Foto REUTERS/Agustín Marcarian)

Las palabras del entrenador encuentran respaldo incluso en los datos físicos. Días atrás, Ismael Galancho, nutricionista cercano al entorno de Messi, explicó que la evolución del capitán rompe con todos los parámetros habituales del alto rendimiento. Si bien la velocidad máxima de un futbolista suele disminuir progresivamente después de los 30 años, Messi hizo exactamente lo contrario: pasó de registrar un pico de 29,38 km/h en el Mundial de Qatar a alcanzar los 30,9 km/h en esta Copa, una mejora superior al 5% cuando lo esperable era una caída en sus prestaciones. Una excepción más dentro de una carrera que hace tiempo dejó de responder a las reglas convencionales.

Argentina necesitará esa versión de Messi para superar un rival que llega dispuesto a escribir la página más importante de su historia reciente. Suiza atraviesa un Mundial inolvidable y está a un paso de igualar su mejor actuación. No alcanzaba los cuartos de final desde 1954, cuando organizó la Copa del Mundo y protagonizó uno de los encuentros más recordados de la historia, la derrota por 7-5 frente a Austria.

Con ese impulso intentará dar otro golpe frente al vigente campeón. Del otro lado estará una Selección que ya recibió los avisos necesarios y que entiende que, en las instancias decisivas, las explicaciones sirven de poco. Llegó la hora de mostrar la mejor versión. Porque el margen para corregir se terminó y el sueño del bicampeonato depende de que Argentina vuelva a parecerse a lo que supo ser.

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