Rodolfo Arruabarrena sacó sus primeras conclusiones tras el triunfo de Boca Juniors ante Athletico Paranaense por 1-0 en Salta. El técnico del Xeneize habló de un plantel con calidad pero con ajustes pendientes, adelantó su perfil de conducción y marcó las líneas de trabajo para el semestre que se avecina.
El 1-0 ante el conjunto brasileño en el estadio Padre Ernesto Martearena, en el marco del denominado Desafío de Invierno, fue el primer partido televisado y con público del segundo ciclo del Vasco al frente del equipo de La Ribera. Tras veinte días de pretemporada, el técnico evaluó el estado físico del plantel como positivo y reconoció que el amistoso ante un rival competitivo sirvió para tomar nota de lo que funciona y de lo que todavía no.
El gol que definió el encuentro llegó a los 27 minutos del primer tiempo. Ayrton Costa controló un centro en el área tras un córner desde la derecha, pero le erró al remate y el balón quedó para Santiago Ascacíbar, quien sin egoísmo entregó un pase atrás a Lautaro Blanco. El volante acomodó, se perfiló y sacó un zurdazo que pegó en el travesaño antes de meterse en el arco del arquero Santos. Esa fue la única anotación del partido, que Boca administró con cierta comodidad tras la expulsión del portero brasileño a los 16 minutos del complemento, luego de una patada con los tapones en la cara de Leonel Flores.
Para Arruabarrena, el balance de la pretemporada va más allá de lo físico. El técnico reconoció que el plantel arrastra un semestre malo y que el trabajo debe apuntar tanto al ánimo como al juego. “El plantel viene de un semestre que no fue bueno, por lo que el trabajo debe enfocarse tanto en lo anímico como en lo futbolístico”, afirmó el entrenador en declaraciones a ESPN. Desde ese diagnóstico, la prioridad que marcó es la construcción de un grupo humano comprometido con una idea de juego clara.

Esa idea tiene dos pilares. En la fase defensiva, Arruabarrena quiere que la presión sea un arma cuando el equipo no tiene la pelota. En la fase ofensiva, la exigencia apunta a animarse a jugar más. “Hay calidad para lograr que se demuestren estas características en la cancha y conseguir que el hincha se sienta identificado”, señaló el técnico, quien confía en los jugadores que tiene a disposición.
Sobre su perfil de conducción, el Vasco fue directo: “Aunque tenga cara de bueno, soy muy exigente y bastante cabeza dura con lo que necesito”. La frase llegó en el contexto del mercado de pases, donde aclaró que el club y el presidente se mueven de forma activa junto al “Chelo” Delgado, aunque advirtió que a Boca habitualmente le piden más dinero que al resto de los equipos. “Es un mercado largo y si bien se dieron algunos casos, en otros a Boca le piden más que a otros clubes”, reconoció.
La ausencia de Leandro Paredes —convocado a la selección argentina para el Mundial— obligó a reconfigurar el mediocampo con Tomás Belmonte, uno de los tantos movimientos que el técnico fue probando a lo largo del partido. En el complemento, Arruabarrena realizó una tanda de cambios que incluyó el ingreso de Javier García, Kevin Zenón, Carlos Palacios, Malcom Braida, Lautaro Di Lollo, Dylan Gorosito, Camilo Rey Domenech y Milton Giménez.
Con ese panorama de fondo, el técnico no esquivó el objetivo: “Volver a salir campeones”. Aunque aclaró que cada ciclo es diferente, trazó el desafío del semestre en términos concretos: transformar un plantel de muy buenos jugadores en un gran equipo.
El calendario no da margen: Boca competirá cada tres o cuatro días, con la Copa Argentina, la Copa Sudamericana y el Torneo Clausura como frentes simultáneos. El debut en la Copa Argentina ante Sarmiento de Junín llega el jueves de la semana próxima.



