La ausencia de Julián Álvarez en las imágenes de la presentación de la nueva camiseta del Atlético de Madrid para la temporada 2026-27 dejó en evidencia que la relación entre el delantero argentino y el club colchonero parece haber llegado a un punto de no retorno. Mientras Marcos Llorente, Álex Baena, Marc Pubill y Giuliano Simeone posaron con la nueva equipación rojiblanca, la Araña brilló por su ausencia, un detalle que en España nadie pasó por alto.
El club lanzó este lunes su nueva indumentaria local con una campaña en la que eligió a cuatro jugadores comprometidos con el proyecto para la próxima campaña. El nombre del cordobés, que tiene contrato vigente hasta 2030, no figuró entre los convocados para la imagen oficial. Según informó Mundo Deportivo, la decisión fue deliberada: incluirlo podría haber generado malestar en una hinchada dividida tras sus recientes declaraciones públicas. De todos modos, su casaca sí está a la venta en la tienda oficial, con el dorsal 19, y el diseño que usará el Colchonero en la temporada 2026/2027.
Todo estalló días atrás, cuando el propio Álvarez —tras el partido de Argentina ante Austria en el Mundial 2026— fue contundente ante los micrófonos: “Lo mejor para todos es una transferencia. Quiero cumplir mi sueño”. La frase no fue una sorpresa para la dirigencia colchonera. El jugador ya había expresado ese deseo en una reunión interna con la dirección deportiva del club, donde dejó en claro que su preferencia era el Barcelona.
La postura del técnico Diego Simeone ante este escenario es, según Sport, inflexible. El entrenador, que exige compromiso pleno a todos sus futbolistas, considera que las declaraciones públicas del delantero convirtieron un asunto interno en una disputa abierta. No tiene intención de invertir tiempo en convencerlo: si Álvarez quiere irse, tiene las puertas del vestuario abiertas. Según la misma fuente, el Cholo ya le transmitió a la dirigencia su pedido formal de transferencia.

El precio que el Atlético puso sobre la mesa es de 150 millones de euros (171.000.000 de dólares), y la entidad tiene una condición hasta el momento innegociable: no venderlo a ningún club español. Eso deja fuera tanto al Barcelona como al Real Madrid -que ofertó esa cifra, pero resultó rechazada-. Arsenal y París Saint-Germain (PSG) son los clubes extranjeros que mostraron interés hasta el momento. El campeón vigente de la Champions League tiene el músculo financiero para invertir en el punta, que es una vieja debilidad del entrenador Luis Enrique. El Barça, por su parte, presentó una primera oferta que el Atlético rechazó sin siquiera analizarla por considerarla insuficiente.
La situación tiene un nudo financiero difícil de desatar. El club catalán no está dispuesto a abonar la cláusula de rescisión del jugador, mientras que el Atlético no contempla ceder a un rival directo en la lucha por la Liga. Si el Arsenal o el PSG no avanzan, y el Barcelona insiste con los 150 millones, la posibilidad de que Álvarez vista de culé sigue latente.
Pese a la tensión, el Atlético dejó un gesto ambiguo en la nueva equipación: la ropa de calentamiento de la 26-27 llevará dibujada una telaraña, en homenaje a la camiseta histórica de la temporada 2004-05, y un guiño al apodo de su estrella en conflicto.



