Román Burruchaga: la importancia de su equipo de trabajo para llegar a este momento y su objetivo a corto plazo

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Román Burruchaga disputó en Houston su primera final de un ATP

Román Burruchaga es un chico como cualquiera, que eligió jugar al tenis en una casa en donde el fútbol lo era todo. Aunque no lo quiera o muy a pesar suyo, estaba signado por el nombre del padre, de su padre, Jorge Burruchaga, sí, el Burru, aquél que le convirtiera el tercer gol a Alemania en la final de México ’86.

Por eso, tanto padre como hijo intentaron, desde un comienzo, poner distancia entre los deportistas, pero no en lo familiar. Porque Jorge siempre estuvo al lado de Román y era muy común verlo sentado en una tribuna o parado al costado de una cancha, acompañando a su hijo en muchas de sus giras como Junior y profesional. Pero no como el futbolista famoso, sino como su papá.

El mundo del tenis, y algo más tarde la gente, en general, fue reconociendo la figura de Román en las canchas y el potencial tenístico que empezaba a crecer en este joven reservado, de bajo perfil, respetuoso, algo tímido y de suma dedicación al trabajo. Un trabajo que terminó dando grandes resultados en este 2026 y, en especial, en la última semana, en la que logró alcanzar su primera final de un torneo de ATP (Houston), en la que tuvo tres puntos para campeonato, y se afianzó entre los 100 mejores del mundo.

Burruchaga quiere seguir creciendo en su juego

– ¿Cómo viviste está gran semana?

– Muy contento con la semana, la verdad, a pesar de cómo se dio la final. Porque me quedé con un sabor medio amargo y un poco triste. Pero, de todos modos, fue una gran semana y me parece que a futuro me servirá de mucho. Yo sé que di todo de mi parte.

– ¿Qué sentís que te haya hecho elevar tu nivel para poder quebrar la barrera del Top 100 y tener esta semana?

– Me siento más maduro, tanto dentro de la cancha como afuera de ella. Me parece que el nivel ya lo tenía, pero me vino bien empezar a jugar torneos grandes. Con eso, poco a poco, fui ganando mis partidos y cuando va pasando eso vas elevando tu nivel y cada vez te vas sintiendo mejor, también.

– La gente te va conociendo a poco. ¿Cómo es la vida en familia de Román Burruchaga? ¿Cómo te criaste?

– Bueno, fui creciendo en el mundo del deporte más que nada por mi familia. De chiquito jugaba al fútbol, pero unos años más adelante empecé a agarrar la raqueta de tenis y comencé a ir a clases particulares. Cada vez me gustaba más y más el tenis y terminé largando el fútbol y me quedé este deporte.

– Cuando la gente te ve, piensa inmediatamente que tu papá te debe llenar de consejos o sugerencias, por su experiencia como deportista profesional…

– Me parece que a la edad que tengo, a eso ya lo fui aprendiendo con mi propia experiencia. Ya tengo 24 años y me parece que ya sé bastante sobre esas cosas. Pero, más que nada, fue de más chiquito que me fueron guiando tanto mi papá como todo mi equipo para ser la clase de persona que soy, los valores que tengo, de lo que hay que hacer en el deporte y todas esas cosas. Entonces, yo creo que hoy en día ya tengo bastante información y conocimiento sobre todas eso. Pero sí, me han guiado, y me parece que de una muy buena manera.

Burruchaga contó sus gustos y dijo a qué dedica sus tiempos libres

– Cuando estás libre y el tenis te da un descanso, ¿qué te gusta hacer? ¿Mirás películas, vas al cine, a caminar?

– Cuando estoy en Buenos Aires tengo una vida bastante buena, por así decirlo, porque me junto mucho con mis amigos, salgo a bailar de vez en cuando, a comer. Tengo una vida bastante linda. Es por eso que siempre, cuando viajo o estoy fuera de casa, a eso se lo extraña un poco, también. Además, porque cuando estás afuera es un poco más duro, más difícil hacer todas esas cosas, porque quizás estás más solo o estás solo con tu equipo y estás en otro país o en otras culturas. Lo que sí te diría es que, cuando estás en el exterior, sí te tomás unos mates tranquilo, podés mirar unas películas y salir a recorrer, a veces, la ciudad en donde estás, aunque no mucho más que eso.

– ¿Sos de decir, “uy, mirá a dónde estoy, voy a ver cómo es esto” y salir a recorrer ciudades?

– Y, cada vez que van pasando los años, te diría que se repite casi todo el mismo calendario, entonces, es como que ya lo conozco todo. Pero sí, siempre que vas, igual podés salir a recorrer un poco. Y sí, me gusta salir, porque si no es como que estás todo el día encerrado en el hotel o en el club. Y vas del hotel al club y del club al hotel. Más que nada para cambiar un poco eso.

– ¿Y con tus amigos, cómo hacés? ¿Arman un zoom, algún chat, alguna cosa grupal?

– Sí, eso siempre. Siempre nos mantenemos en contacto, ya sea por WhatsApp, por las redes, pero siempre estoy en contacto con ellos, esté donde esté. Con mi familia y con mis amigos, estoy, por más que esté en cualquier lado. Me siento bastante presente con ellos y con las cosas que pasan en el país, digamos.

– ¿Qué cosas son las que más te gustan de la Argentina?

– Lo que más me gusta es mi vida en Argentina. Yo la paso muy bien cuando estoy en Buenos Aires, porque tengo a toda mi familia y a mis amigos. Y yo soy bastante familiero, me gusta mucho estar con los míos. Los disfruto mucho a ellos, tanto, que cada vez que viajo, que es casi todo el año en este deporte, se hacen sentir y se los extraña mucho.

– Cuando estás con tus amigos, ¿juegan a algo?

– A todo, a todo. Al truco, a la Play, las cartas, la generala, a cualquier cosa. Tenemos un montón de juegos de mesa, y te puedo asegurar que hay de todo.

– ¿Sos de mentir en el truco?

– Y, bastante (primera vez que empieza a reír). Sí, miento, miento bastante.

– ¿Y en qué nivel estás en el grupo?

– (La propuesta le resulta divertida, piensa y sigue sonriendo) Eh… te diría que top cinco. Ahí tenés de todo, pero hay un nivel alto, la verdad.

– ¿Hay alguno de tus amigos que se destaque por algo en particular en esos juegos?

– Y lo vamos a poner a Martín, a mi primo, que juega bien. Sí, juega bien, anda bien en el truco.

– ¿Y a la hora de comer?

– ¡Asado! Es mi comida favorita.

– ¿Y cuando estás afuera qué pedís?

– La verdad es que no tengo una comida favorita cuando estoy afuera, pero si te tengo que decir algo, te digo unas pastas. Y si estoy en Italia, más que nada te digo eso.

– Volviendo al tenis, incorporaste como entrenador al Yaca Leo Mayer. ¿En cuánto influyó su incorporación al equipo y la compañía del Colo Pastura? ¿Qué te aportan?

– La verdad es que estoy muy contento con mi equipo de trabajo. Tengo a dos entrenadores muy buenos y cada uno me aporta lo suyo. Ellos siempre se comunican entre sí para transmitirme lo mismo y darme el mismo mensaje. Son muy buenas personas, ambos, y me han hecho mejorar mucho.

– Vos sos de bajo perfil y de no muchas palabras. Leo Mayer es igual. Cuando están entre ustedes, ¿hay mucho silencio o mucha charla?

– No, internamente tenemos mucha charla. Ya lo conocía a Leo y sabía que es bastante perfil bajo y callado, pero puertas adentro somos muy abiertos y tenemos mucha confianza, podemos hablar de cualquier tema. Pero mucho ya viene de mi casa, mi papá también es un poco así y me parece que eso lo aprendí un poco de él y de Leo. Por eso es que, creo, me fui guiando por ellos y puede ser que yo tenga ese perfil gracias a ellos.

– Llegaste al Top 100 y podés seguir creciendo. Pero el Yaca sabe que lo que realmente cuesta es mantenerse. ¿Hablaron de esto, qué te dice?

– No, con Leo no hablamos exactamente sobre este tema, pero vamos por buen camino, eso es seguro. Simplemente hay que seguir creciendo y mejorando constantemente. Cada vez los rivales son mejores, por lo que los partidos son más duros en el nivel más alto, entonces, hay que estar preparado para eso.

– ¿Un sueño?

Tenemos uno a corto plazo, que es estar entre los mejores del mundo, mantenernos ahí, jugar casi toda la temporada el calendario de torneos ATP y poder jugar los torneos grandes.

Román no reniega de su apellido y mucho menos de su familia, pero queda muy claro que todo lo que hace lo hace por él y por su desarrollo profesional, en un deporte diferente al que se vivió en su casa. Construye su propio camino, su propia historia, la historia del Burru del tenis.

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