En febrero de 2001, mientras el país transitaba el preludio de la crisis económica que estallaría meses después, el tenis nacional vivía un momento de expansión y esperanza. Hace 25 años exactos, la primera edición del Argentina Open reunió a una camada que haría historia en los años siguientes. Entre los nombres que empezaban a asomar estaban David Nalbandian, Guillermo Coria, Gastón Gaudio y un joven misionero de 18 años que disputaba su primer torneo ATP: José Acasuso.
Chucho, como se lo conoce desde siempre, ocupaba el puesto 172° en el ranking y había ingresado al cuadro principal desde la clasificación. Pero empezó a encadenar triunfos y, casi como un suspiro, entró para siempre en el selecto grupo de tenistas que alcanzaron la final en su debut en el circuito mayor.
En la primera ronda, con su grupo de amigos alentando desde la tribuna, Acasuso dio vuelta un partido caliente: fue 2-6, 7-6 (3) y 6-4 contra el zurdo marroquí Hicham Arazi, talentoso y polémico, que llegó a ser 22° del mundo y atravesaba el mejor momento de su carrera. Fue un batacazo que llenó de confianza al argentino, una muestra de carácter que sembró la semilla de lo que vendría durante los días siguientes.
En su siguiente presentación, Chucho superó otro escollo complicado: el español Albert Portas (52°) por 6-4 y 7-5. En cuartos y en semis, eliminó a dos argentinos especialistas en polvo de ladrillo: Franco Squillari (17°) por 6-7 (3), 6-4 y 6-4, y Gastón Gaudio (25°) por 3-6, 6-1 y 6-3. Fueron cuatro golpes consecutivos hasta llegar a la definición, nada menos que ante el brasileño Gustavo Kuerten en un Buenos Aires Lawn Tennis repleto.

“Ese torneo es de los recuerdos más importantes de mi carrera. Primero, porque fue mi primer ATP y llegué a la final desde la qualy. Además, si bien hacía dos años que había empezado a jugar en el circuito, ahí me sentí tenista profesional. Sentí que podía jugar en la élite del tenis”, recuerda Acasuso en conversación con Infobae.
Y profundiza: “Ya pasaron 25 años y parece que fue otra vida. No me gusta vivir de los recuerdos ni volver el tiempo atrás, pero sin dudas que ese torneo marcó mucho mi vida y mi carrera deportiva. Jugar en casa, con mi gente, ante el número 1 del mundo y en mi primer torneo ATP no es cosa de todos los días.
En aquella semana, el circuito grande del tenis conoció la derecha y el saque que se convertirían en el sello distintivo de la casa durante las temporadas siguientes. Con los años, Chucho ganaría tres títulos ATP en individuales –Sopot 2002, Bucarest 2004 y Viña del Mar 2006– más cinco trofeos en dobles, y alcanzaría el 20° puesto del ranking mundial.

“Yo iba en automático, como que era normal lo que estaba pasando”, evoca, y destaca la importancia de la hinchada propia en aquella gesta: “Todos mis amigos de Misiones, más los de la academia con los que entrenaba, fueron a verme toda la semana. Eso fue muy importante para mí”.
Solo Kuerten, que meses más tarde conseguiría su tercera corona en Roland Garros, pudo frenar las bombas de Acasuso en La Catedral del tenis argentino. “José fue una gran sorpresa. Es otro tenista de suceso para la Argentina”, resumió el brasileño tras la victoria por 6-3 y 6-1. “Le pido disculpas a la gente porque quizás se quedaron con ganas de ver más tenis. Pero era mi primera final y el rival era Guga. Estoy muy contento y les quiero agradecer a todos”, reaccionó Chucho con la voz quebrada.
El triunfo convirtió a Kuerten en el número 1 de la clasificación de varones de la ATP. El brasileño había perdido el trono sobre el cierre del año anterior y lo recuperó en Buenos Aires.

“De repente, ese domingo me vi en varias portadas deportivas y ahí me cayó la ficha. Se me vino todo el cansancio encima de los días anteriores”, resalta Chucho, y aclara: “No hubiese ganado porque Kuerten era muy superior, pero me quedó la espina porque pude haber dado más”.
Acasuso se dedica hoy a los rubros de la construcción y la gastronomía. “Con el tenis hago cosas puntuales, como clínicas y eventos”, señala. Aquella semana de febrero de 2001 tiene un lugar especial en su corazón y en su memoria: “Está entre los mejores recuerdos, junto a los torneos que gané y la Copa Davis”.



