En la Bombonera, no cualquiera recibe una ovación cuando debuta. El caso de Santiago Ascacibar pasó a ser uno de esos contados con los dedos de la mano. Sobre todo por tratarse de un futbolista que no se formó en la cantera y está muy vinculado a otra institución y podría decirse rival directo en estos tiempos. La predisposición del Rusito para ser transferido a Boca Juniors fue muy considerada por los fanáticos xeneizes, que durante toda la tarde noche que duró el encuentro ante Newell’s que terminó en victoria se enrojecieron las palmas de sus manos para adularlo. ¿Nace un ídolo?
Como es costumbre, el más vitoreado por los aficionados boquenses cuando las voces del estadio recitaron las formaciones de los equipos fue Leandro Paredes. Pero vale la pena destacar a Ascacibar en el podio de los más aplaudidos, detrás de un Exequiel Zeballos que también atraviesa el mejor momento de su relación con el público desde que dio el salto a primera. Claro que también fueron reconocidos los dos zagueros centrales (Lautaro Di Lollo y Ayrton Costa) por sus buenas performances con algunos lunares en la derrota ante Estudiantes en La Plata, más el respaldo a los pibes Gonzalo Gelini e Iker Zufiaurre, por ser de la casa. Pero hubo una evidente muestra de afecto para con el ex Pincha desde cero.
Bastante antes del inicio del match, Ascacibar tuvo que lidiar con el fervor de los fanáticos. Desde el griterío cuando bajó del micro charlando junto a Javi García hasta la entrevista previa al encuentro en la que le mostraron un supuesto tatuaje de un hincha de Boca con su rostro, que en realidad parecía ser el de un personaje de una serie. El Ruso no perdió la línea, mantuvo la concentración y así lo exhibió a lo largo de los 90 minutos.
Apenas a los 2 minutos cometió su primera infracción, llevándose por delante a Walter Núñez en zona defensiva, como si tratara de mostrar presencia y como carta de presentación. Los fanáticos lo respaldaron con su protesta contra el árbitro. Y, en cuanto Boca empezó a disponer de la tenencia del balón, fue de los más participativos. Con desmarques y descargas, con filtraciones en el área rival (una característica propia de su estadía en Estudiantes) y hasta con remates desde media distancia, como el del minuto 18, cuando hizo pasar de largo a Jerónimo Gómez Mattar e intentó de zurda. Llovieron aplausos después de ese tiro fallido.
Gómez Mattar lo bajó feo en mitad de cancha y allí también saltaron los simpatizantes boquenses para pedir por la tarjeta amarilla que llegó (con cuatro en total, el 25 fue el que más faltas recibió en todo el partido). En la primera mitad, hubo más: picó al espacio para marcarle el pase a Gonzalo Gelini y por poco no llegó a definir ante el achique de un Gabriel Arias que le cerró el camino de lo que hubiera sido el 1-0 a favor de Boca. Todas las apariciones de Ascacibar en el juego tuvieron un denominador común: levantar a todo el estadio.
A Boca se le facilitó el camino por el llamado del VAR y el penal a favor que derivó en la ampliación del marcador. Y ahí Ascacibar, al igual que el resto del equipo, se soltó más. Los de Claudio Úbeda no brillaron ante un flojísimo Newell’s, pero sumaron un triunfo que era muy necesario tras la mala imagen dejada en La Plata ante el Pincha. En la segunda etapa, el Ruso volvió a generar peligro abriendo la cancha hacia la izquierda para Lautaro Blanco y colándose entre los centrales de la Lepra para conectar de cabeza apenas por encima del travesaño. El árbitro finalmente le cobró infracción por empujar a Saúl Salcedo, pero esta cualidad de añadir un hombre en el área rival es una de las razones por las que Boca lo contrató.
“Fue hermoso vivir este momento, ojalá siga siendo así. Vamos a trabajar para eso. Tenemos que hacerlo siempre de esta manera, hacerlo al máximo y ganar. Mis ilusiones son grandes”, declaró tras el pitazo final y sacarse una selfie en el campo Ascacibar, todavía con las revoluciones a mil por haber disputado su primer cotejo en la Bombonera con la camiseta azul y oro. Más tarde, después de haberse bañado, volvió a atender a la prensa y blanqueó: “Me voy bien, contento, feliz por el partido que se dio. ¿Si me tenté para cantar con la gente en algún momento? Obvio, de chico era de Boca. Ver todo lo que se fue dando es algo que te sorprende al vivirlo ahí en persona».
La frutilla del postre a su estreno la puso el entrenador, quien elogió su tarea: “Los refuerzos lo hicieron muy bien. Santiago jugó todo el partido porque sabíamos que venía con una pretemporada completa hecha y estaba en ritmo para poder hacerlo. Lo hizo muy bien, en la posición en la que él se siente cómodo”.
Para Ascacibar fue todo redondo: debut, triunfo, ovación del público y elogio de su DT. Peleó por cumplir el sueño de jugar en la Ribera y lo consiguió, con el alto costó de haber sido repudiado por buena parte del público de Estudiantes. Ahora, sueña a lo grande. Tuvo una gran carta de presentación, pero su espíritu competitivo dicta que intentará ganar títulos y la Copa Libertadores que comenzará en abril será su cielo, al igual que el de todo Boca.



