El argentino Luciano Benavides habló tras ganar uno de los Rally Dakar más dramáticos de la historia: “No lo puedo creer”

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Luciano Benavides celebró la consagración en el Dakar tras una definición histórica en Arabia Saudita (REUTERS/Stephane Mahe)

(Enviado especial a Arabia Saudita) Una carrera que se extendió por 14 días, que contó con 13 etapas y más de 49 horas de acción cronometrada se definió por apenas 2 segundos. El Rally Dakar 2026 entregó un final electrizante en la categoría motos, tal vez la más apasionante de toda la historia: Luciano Benavides alcanzó la victoria más ajustada de la historia reciente del certamen, al adjudicarse el triunfo con una definición que se resolvió por una diferencia mínima. El piloto argentino superó a Ricky Brabec por apenas dos segundos al cabo de más de ocho mil kilómetros, en una competencia marcada por la incertidumbre y los contratiempos hasta el último tramo.

El desenlace se produjo en los kilómetros finales, cuando Brabec cometió un error de navegación cerca de la meta y Benavides aprovechó la oportunidad para quedarse con el triunfo. “No lo puedo creer, sentía que podía ganar, pero era casi imposible”, relató el salteño en diálogo con Infobae.

– Luciano, sos campeón del Dakar…

– No, no lo puedo creer la verdad. Estaba todo casi perdido hasta el final. Faltaban tres kilómetros para la llegada y yo tenía la sensación de que podía ganar, no sé por qué, por más que ya casi Ricky estaba en la meta. Y al final había que tomar una pista arriba entre dos lagos. Yo he tomado la pista buena y cuando he empezado sobre la pista he visto que Ricky volvía en contramano, pero por otra pista al costado y no podía cruzarse porque había agua, entonces no se podía. Así que primero dije: ‘No puede ser que sea él’. La probabilidad era casi imposible. Pero nada, ese 1% sucedió, pasó y de ahí al final, fui a fondo, los últimos dos kilómetros me comí, me pasé dos curvas. Cuando llegué no sabía qué había pasado, no sabía con los bonus de tiempo si le había logrado sacar el minuto aparte y por dos segundos gané el Dakar.

– Increíble, después de ocho mil kilómetros que pase esto en los últimos tres.

– Es increíble ganarle. Como dije, yo sentía que le iba a ganar, sentía que se podía, no sé, tenía esa sensación de adentro y la peleé todo el Dakar hasta el final. No lo puedo creer.

– ¿Es el día más feliz de tu vida?

– Sí, sin duda. Va a ser el día más feliz de mi vida y no me quiero ni imaginar cuando llegue a Argentina.

– ¿Es la mejor manera de ganar?

– Es la mejor manera de ganar. Creo que no hay mejor manera, porque cuando las victorias son fáciles, por ahí uno piensa que ha sido más fácil, no la ha luchado, pero yo la sufrí hasta el último kilómetro. Sentía que podía, pero la matemática era como que casi imposible. Pero bueno, imposible es nada.

– ¿A quién le dedicás el triunfo?

– Esto va dedicado a toda Argentina, a toda la gente que me estuvo apoyando. Realmente se siente muchísimo el apoyo, y a toda mi familia, a todo mi equipo de trabajo. Realmente es increíble, no lo puedo creer.

La bandera argentina en lo más alto del Dakar, de la mano de Luciano Benavides (REUTERS/Stephane Mahe)

– ¿Qué se siente?

– Increíble, no me lo puedo creer todavía. Siento un alivio increíble en el cuerpo, me cuesta todavía caer, caer lo que pasó es algo mágico, es un regalo que me ha dado esta victoria, creo que ha sido el destino y no parar de creer.

– Estabas muy concentrado en el arranque de la carrera hoy a la mañana cuando te vimos.

– Sí, estaba muy concentrado, sabía que se podía. Yo sentía que se podía y nunca paré de creer.

– ¿Cómo fue la definición?

En los últimos cinco kilómetros. Hay que agarrar una pista al lado del mar, el Mar Rojo, y bueno, Riki se confundió y lo he visto volver en contramano, pero él cuando me ha visto tenía que regresar a dar toda la vuelta porque había un lago en el medio, no podía cruzar. No sabía si lo iba a lograr o no, porque tenía que sacar una diferencia también y los últimos tres kilómetros ha sido por el honor.

– ¿Y has pensado en ese momento cuando lo has visto que se había equivocado y lo sabías?

– No creía que era posible, pensé que era una moto de aventura de algún espectador, hasta que cuando estaba un poco más cerca vi que era él y he dicho: ‘Este es un regalo de Dios’.

– ¿Cuánto vale después de todo lo que pasaste? Quizás no podía llegar a correr, llegaste con lo justo acá.

– No, no tiene precio, la verdad que no tiene precio lo que pasó hoy. Lo que logré, peleé por este Dakar y la forma en que lo encaré… No sé si puede haber una mejor manera de cerrar una carrera, de cerrar un título y un sueño que se hace realidad, porque es mi sueño de toda la vida.

– ¿Anoche lo soñaste?

Soñé hace un par de días, no sé por qué, se lo he dicho a Edgar (Canet) y a Jordi (Viladoms), que sentía que tuve un sueño de que Messi me daba la copa o que me saludaba con las cosas y dije: ‘Tiene que ser una señal, por algo es’. Y he tenido siempre mucha señal en toda la carrera con números, con cosas, con momentos, con recuerdos que decía: ‘Está todo alineado para que sea’. Y ayer, inclusive, cuando todo parecía que no, no paré de creerlo y es casi imposible de creer cómo se dio.

La euforia del campeón argentino junto a sus colaboradores, tras una jornada que quedará en la historia del Dakar (REUTERS/Stephane Mahe)

– Messi sabe cuánto pesa la copa y vos ahora vas a saber cuánto pesa el Touareg (el trofeo del Dakar).

– Así es. Es un honor llevarlo para Argentina, poner la bandera en lo más alto y a todos los argentinos que todos estos días el apoyo que me han dado era increíble, realmente. Es increíble y no veo la hora de volver a Argentina y ver todo lo que va a pasar ahí, van a ser unos días increíbles mi vida.

– ¿Qué les decís a los madrugadores que están en Salta y en Argentina?

– Deben haber estado atados al celular, a la computadora y a todo. Mi mamá, que estuvo siempre pendiente ahí, siguiéndome por la computadora con el riesgo que significa, mi hermana, el Cabezón, Pablo, Chino, Marcelo, Nico, Toro, Connie; mucha gente, que es mi grupo de trabajo, que están siempre ahí presentes. Todo es para ellos, y ahora celebrar.

– ¿Valió la pena?

– Cada segundo. Cada segundo, porque no tiene precio lo que acabo de lograr, es el sueño de mi vida y cerrarlo así, con esta edición, con lo que venía, con la lesión, creyendo hasta el último kilómetro, y que en el último kilómetro se me de, es impensado.

– ¿No te das cuenta que hiciste algo épico, no? Algo que pocas veces se ha visto en la historia del Dakar.

– No, de verdad que no lo puedo creer. Espero que no sea un sueño nada más, porque es difícil de entender.

– Kevin decía que fue una definición más apretada que la de él. Así que, como que enaltece más lo que lograste.

– Dos segundos es nada, dos segundos me parece un chiste. Es casi imposible. Realmente no paré de creerlo. Creo que esa ha sido la clave de todo. No paren nunca de soñar, nunca paran de soñar que cuando las cosas tienen que ser, y cuando uno está alineado con la energía y con lo que tiene que pasar, las cosas pasan. Hoy lo demostré por mí mismo, cuando se tenía que dar, se dio.

– Fangio decía que las carreras se terminan con la bandera a cuadro, hoy más que nunca lo del Chueco.

– Es así, creo que la carrera se termina cuando se baja la bandera. Lo dije ayer en la entrevista y hoy pasó. Era casi imposible, de verdad que matemáticamente era casi imposible. Creo que era el último pedacito que me faltaba para terminar de cambiar mi carrera. Siempre he sido un piloto que me he comparado mucho, que he usado mucho las matemáticas para calcular todo y hoy he dicho: ‘No voy a sacar ningún cálculo, voy a hacer lo mejor hasta el final’. Y siento que se puede, creo que se puede.

– Sos un ejemplo de resiliencia también Luciano, por todo lo que pasaste

– Creo que sí. Ojalá que esto sea un ejemplo para todos los jóvenes que siguen el deporte, que siguen a los atletas argentinos que representan al país. Ahora quiero disfrutarlo.

– Y hasta Colapinto los felicito a ustedes, a vos y a tu hermano.

– Sí, con Franco hay algo que tenemos en común, que es el psicólogo. Kevin, Franco y yo tenemos un psicólogo, así que creo que no es casualidad. Gustavo, con él he hablado todos los días y ha sido de gran ayuda para poder enfocarme siempre.

– ¿Qué análisis haces de estas dos semanas?

– No, todavía no puedo hacer análisis. Creo que estoy mirando de caer lo que acaba de pasar. Es una locura.

– ¿Cómo lograste la recuperación para poder llegar? Llegaste con lo justo. Una historia de lucha impresionante

Sí, nunca paré de soñar, de creer que se podía. Ha sido… comenzó en octubre, así que ha sido una pelea de todo el día.

– ¿Te imaginas lo que es Argentina? Es una fiesta.

– No me quiero ni imaginar. Ahora Edgar (Canet) quiere cumplir la promesa. Va a venir a Argentina a la celebración que va a ser una locura. Me voy directo para Argentina. Gracias, Argentina. De verdad, todos los que están ahí atrás, los que ayer mandaban mensajes de ‘Dale, que se puede’ o ‘dale, que es posible.

– ¿Por qué pensás que los argentinos siguen siendo ganadores, competitivos, pese a que el Dakar se fue hace bastante tiempo a otro país?

Porque estamos hechos para sufrir hasta el último momento y nunca nos damos por vencidos. Creo que hoy demostré eso, de nunca perder la esperanza por la victoria y el sueño, mantener ese sueño hecho realidad. Y se definió en el kilómetro 100, de 104 que era. Así que si yo no creía que era posible, imagínate: gané por dos segundos. Si no pensaba que algo podía pasar hasta el último kilómetro, me hubiese relajado, me hubiese cortado el gas antes y lo hubiese perdido.

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