El ataque de furia de un futbolista con un compañero en pleno partido: empujón, insultos y una sanción interna

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La reacción de Kevin Behrens, delantero alemán que milita en el FC Lugano de Suiza, desató un escándalo durante un partido amistoso frente al Viktoria Pilsen en Benidorm, España, cuando arremetió contra su compañero de equipo, Georgios Koutsias, con insultos audibles en plena transmisión, un episodio que ha generado rechazo en el deporte europeo por su agresividad. La gravedad de la escena no solo sorprendió a los presentes, sino que llevó al club helvético a anunciar sanciones.

La situación se produjo poco después de que el futbolista griego, de 21 años, ingresara al campo a los 72 minutos de juego. Tras saludar a Behrens de forma rutinaria, ambos parecieron intercambiar unas palabras antes de que el juego continuara con los checos en posesión del balón. De manera repentina, Behrens cambió su trayectoria dentro del campo y, en lugar de dirigirse hacia el rival que tenía el balón, se abalanzó sobre su propio compañero y lo empujó al suelo.

El altercado mantuvo a Koutsias atónito en el terreno, mientras Behrens solicitó ser sustituido y abandonó el campo visiblemente alterado. Antes de retirarse, lanzó una frase hacia su compañero: “No hagas ruido”, en referencia a los reclamos previos, y previamente lo había insultado llamándolo: “Pequeño idiota, cállate”, según indicó el medio Blick.

La secuencia del incidente

La confusión fue mayor debido a que, por las condiciones del viento y la limitada calidad del sonido en el servicio de transmisión, no pudieron registrarse claramente más detalles de las expresiones intercambiadas. Un futbolista en el campo, al cual los diarios europeos identificaron como Uran Bislimi, exclamó en inglés: “¿Cuál es el problema?”.

El comunicado del club

Tras la finalización del partido, que terminó 4-2 a favor del Viktoria Pilsen, el elenco helvético emitió un comunicado en sus canales oficiales. “Ante el vergonzoso incidente ocurrido entre Kevin Behrens y Georgios Koutsias durante el partido amistoso contra el FC Viktoria Plzeň, el FC Lugano condena firmemente el incidente y anunciará sanciones”, escribió en su cuenta de X (antes Twitter).

“El asunto se gestionará y resolverá internamente, y el Club evaluará las medidas disciplinarias pertinentes contra los dos jugadores implicados. No se harán más declaraciones ni comentarios al respecto”, agregó en su página web.

El episodio agrava la percepción negativa en torno a Behrens, quien en los últimos años ha dejado de ser noticia por sus méritos deportivos para convertirse en foco de atención por su mala conducta.

Este incidente es el último de una secuencia de Kevin Behrens, quien hace menos de tres años vivió el punto más alto de su trayectoria con el FC Union Berlin. Tras integrarse al club berlinés en 2021, Behrens –entonces considerado un ejemplo de perseverancia por su llegada a la élite tras largos años en categorías inferiores– se consolidó como delantero gracias a su trabajo intenso y su adaptación a un equipo que priorizaba el esfuerzo colectivo de sus atacantes por encima de los goles individuales. Alcanzó reconocimiento nacional cuando fue convocado por Julian Nagelsmann para la selección en octubre de 2023, donde jugó solo tres minutos en su único partido con el representativo alemán.

Antes de sus éxitos en Berlín, Behrens formó parte del sistema formativo del Werder Bremen y construyó su carrera profesional en clubes de baja categoría, hasta que se destacó como el “Hardtwald-Ronaldo” en el SV Sandhausen, compitiendo en la segunda división alemana. Su fichaje por el Union Berlin representó la oportunidad de lanzarse a la Bundesliga, clasificándose incluso a la Champions League.

La progresión deportiva de Behrens pronto fue opacada por controversias extradeportivas. Después de salir del Union hacia el VfL Wolfsburg, donde firmó atraído por una oferta millonaria, su gestión sobre el césped fue discreta: consiguió apenas dos goles en 32 partidos. Aunque su paso por el Wolfsburg transcurrió en relativo bajo perfil, un episodio marcó su estancia: durante una sesión de autógrafos se negó a firmar una camiseta con el logotipo en colores de la bandera LGTBI, afirmando, según Tagesspiegel: “No firmo esa mierda gay”. Este hecho generó un fuerte rechazo social por entonces.

En el verano pasado, Behrens recaló en el FC Lugano de Suiza tras finalizar su contrato en Alemania. Deportivamente halló estabilidad, al anotar seis goles en 19 partidos de liga.

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